La naturaleza dictatorial del régimen madurista debe dar lugar a tener premisas muy bien definidas, a la hora de asumir una estrategia para insistir en librarnos de tamaña satrapía. Deberíamos estar ya suficientemente prevenidos, por las experiencias escarmentadas en cabeza propia, que, si fallamos en la caracterización correcta del tipo de régimen que padecemos en Venezuela, difícilmente acertaremos en la aplicación de mecanismos y acciones que se articulan con la pretendida y frustrada esperanza de cantar victoria.