Terminamos el año siniestro

Estamos en el inicio de un nuevo año y, como si nada, Jose Rubén Zamora ha cumplido casi seis meses de cárcel y, por lo visto, pasará muchos más, pues el juez, respondiendo a los intereses de los enemigos de la libre expresión ha fijado la audiencia para mayo y no ha aceptado las pruebas de descargo. Qué más se puede esperar de un sistema judicial cooptado, de un MP en malas manos, de una Corte de Constitucionalidad al servicio de unos pocos, etc. Fiscales dignas y defensores de derechos humanos también enfrentan un sistema judicial corrupto, en el cual se les niega el derecho al debido proceso… y parte sin novedad. Estamos, como se dice, jodidos y seguiremos así, hasta tanto aguantemos  a  quienes detentan el poder desde las sombras, que han mantenido artificialmente un gobierno desastroso que, tal pareciera, terminará su período con más pena que gloria.

Ahora nos espera un año electoral y pronto se declara abierta la campaña electoral y tendremos que aguantar por diversos medios la publicidad de quienes disputarán las elecciones y aunque sus afiliados sean unos cuantos, se creen con la capacidad de convencer al electorado y lo que  veremos es una serie de raras alianzas de quienes han llegado a ser partido para vender su ficha y ofrecer votos. Pero no se preocupe, usted tendrá la oportunidad de escoger entre los 28  partidos y candidatos, hombres y mujeres, a quien más le parezca dentro de todo lo malo que nos venderá la publicidad por la radio, los medios escritos, la televisión y hasta por las redes sociales. Incluso encontrará personajes vinculados al crimen organizado y todo tipo de tráficos.

Mientras tanto, la mayoría de la niñez guatemalteca del área rural y de las barriadas urbanas sigue careciendo de lo vital, miles de niños mueren de hambre -literalmente- y no se vislumbran planes concretos a corto, mediano y largo plazo que pongan fin a esta tragedia humana. Mientras unos nadan en abundancia, más de un 60 por ciento de la población se debate en la pobreza y la pobreza extrema.

Entramos a un año sumamente difícil, con serios problemas económicos, sociales y políticos que tenderán a agravarse por la disputa del poder, entre aquellos que quieren mantener sus privilegios. En este año electoral, seguramente el derecho a la libre expresión continuará siendo atacado, no solo contra periodistas, sino contra cualquiera que levante su voz o que critique a funcionarios e instituciones.

Pese a ese desalentador panorama, parece que sigue siendo necesario un llamado a la ciudadanía, a la población, a las comunidades. Tiempo es ya de que hagamos algo por transformar este pequeño país, por construir una Guatemala justa, democrática e incluyente. O nos seguiremos hundiendo hasta el fondo.

En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

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Author: Maria Suarez