Este país niega su historia.
Atrapado en las telarañas del poder omnímodo, que desplegó toda la astucia de su sistema judicial para enrejarlo en sus venenos de resentimiento y venganza. ¿Por qué de la afirmación? . En este país los senderos oscuros de la represión no son fortuitos. Por lejanos que parezcan los hechos que la originan. No para nada. Son producto de planes urdidos -ese es el caso de Montes- por agentes de elites cuyo abolengo, se origina en patentes de corso, que les permitieron enriquecerse en el ejercicio del contrabando de mercancías, saqueo de bienes naturales y la esclavitud de las personas. Elites que persiguen castigar a oponentes reales o supuestos, para escarnio público y que no vuelva a repetirse. De aquellas argollas y sus ilícitas actividades -florecientes- desde épocas coloniales y “republicanas” surgió una atávica oligarquía, poco flemática con los dineros y la costumbre de mandar sobre el país con base en sus avaros intereses. Son parte del atraso de este territorio.
Su forma predilecta de direccionar el poder hacia el engrandecimiento de su peculio ha sido encargar a otros la tarea: generalmente tinterillos y militares de escasa escuela y obediencia debida. El vasallaje, ha llegado a tal magnitud que en los años sesenta se sublevaron grupos militares, hastiados de la corruptela y de ser perros falderos de intereses oligárquicos y del anticomunismo norteamericano. La revuelta y posterior resistencia, tuvo auge en la lucha de masas acaecida en marzo y abril del año sesenta y dos. En aquellos fragores, jóvenes de la época, se sumaron, a lo que en aquel momento fue resistencia armada y luego ofensiva para democratizar el poder político y económico. Los fraudes electorales eran reiterados y el cierre del espacio político, absoluto. Una muestra de la intolerancia del régimen fue cerrar arbitrariamente la participación electoral del Expresidente Arévalo. Paréntesis necesario: cualquier parecido con la situación electoral que ahora vivimos. No es coincidencia, es confirmación de lo anquilosado de los poderes reales de este país. Pero, volviendo a la historia…
Uno de los jóvenes que abrazaron la causa revolucionaria, en aquellos días y que se mantuvo en ella toda su vida, fue quien posteriormente conoceríamos como Cesar Montes, un personaje de la historia reciente. Su obcecación y consecuencia revolucionaria, es lo que ahora le tiene tras las rejas. Venganza de la rancia oligarquía de este país; que encontró en una lamentable y violenta coyuntura, el vericueto preciso para encarcelarlo. Una injusta prisión a quien no estuvo presente ni planificó los hechos. Revocar la sentencia un imperativo de justicia histórica.
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Helmer Velázquez
Abogado y Notario
Miembro del Secretariado de AEU en los años ´70
Asesor laboral y Director de Organizaciones no gubernamentales, nacionales e internacionales (Coordinación de ONG y Cooperativas -CONGCOOP- Mesa de ONG de América Latina, FORUS, Coalición Internacional por el Acceso a la Tierra)
Estudioso del desarrollo rural y los movimientos sociales del campo. Abogado asesor de organizaciones campesinas y sociales. Aspirante a político dentro del movimiento democratico.