El Tribunal Supremo Electoral agudiza la polarización en Guatemala

La rabia se rebalsa al constatar que los funcionarios al servicio del poder emiten acciones que buscan perpetuarlos en posiciones subalternas, las mismas en las que sus ancestros fueron colocados

Irmalicia Velásquez Nimatuj

Tuit

¿Qué nos enseña la historia larga, cuando sectores o pueblos completos son ignorados, mantenidos por siglos en niveles inhumanos de inequidad, cuándo sus propios estados les niegan el ejercicio de levantar su voz o de ejercer sus derechos elementales, que están garantizados en las constituciones, como el derecho a elegir y ser electos a cargos públicos en sus propios territorios?

Sencillamente los hombres y mujeres se sienten impotentes, defraudados y emerge en ellos una ira que conecta las múltiples conciencias que les recuerdan, una vez más que, aunque las leyes digan que tienen derechos, no son sino derechos fracasados que se reducen a ser tinta sobre papel, porque las acciones que emanan de las instituciones son todo lo contrario, por represivas, ilegales e ilegitimas que buscan por todos los medios ser legitimadas estirando las leyes o emitiéndolas a la medida de las elites.  Por eso, la rabia se rebalsa al constatar que los funcionarios al servicio del poder, que son pagados con sus tributos, solo emiten acciones que buscan perpetuarlos en posiciones subalternas, las mismas en las que sus padres y madres fueron colocados por su posición de clase, raza, género o ideológica.

Eso es lo que está provocando el Tribunal Supremo Electoral, TSE, en los colectivos del Movimiento para la Liberación de los Pueblos, MLP, y a quienes esta semana que concluye les negó que sus candidatos a la presidencia, Thelma Cabrera y Jordán Rodas, fueran inscritos.

Así el TSE será el responsable, como un ente del Estado guatemalteco, de las diversas acciones colectivas e individuales que surgirán de las bases del MLP y de otros colectivos afines que de manera directa e indirecta terminarán alterando el sistema que los aplasta. 

Dentro de esas acciones están la radicalización de algunos integrantes al cerrarles las vías legales, que no es novedoso y que se observa desde la Revolución Francesa hasta en el conflicto armado que vivió Guatemala en el Siglo XX.  También, promoverán la organización, la toma de conciencia de que siguiendo las reglas no podrán modificar el Estado y eso los llevará al levantamiento y en algunos casos podría implicar la destrucción del régimen bajo el cual viven, porque es identificado como el causante de los niveles agudos de exclusión y denigración.

Frente a las lecciones de la historia, los magistrados del TSE mal hacen en negarle la participación al Movimiento para la Liberación de los Pueblos y a cualquier otro partido político que ideológicamente no comulgue con el sistema hegemónico que prevalece y que ha tomado el Estado.  El TSE debe despertar y darse cuenta de que vivimos en el Siglo XXI y no el Siglo XIX.







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Irma A. Velásquez Nimatuj

Ph.D.
Antropóloga Maya K’ichee’.

Guatemala, Yucatan & Chiapas Program Director
Center for Global Education and Experience
Augsburg University.

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Author: Maria Suarez