Quiso el azar, o no, que ayer a la misma hora en que Telefónica presentaba sus resultados anuales, el comisario europeo Thierry Breton lanzara la consulta comunitaria sobre el futuro digital. Conviene tener presente que aquí lo nuclear es preguntarse qué modelo de redes quiere tener Europa, y a partir de ahí desescalar todo el modelo industrial del sector y el esfuerzo que habrá que pedir a todas las partes para desarrollarlo de manera justa y sostenible. La consulta europea no es un paso: es el paso, porque abre el camino para evitar el declive de Europa en manos de unos gigantes norteamericanos y asiáticos que han encontrado en el Viejo Continente la forma de hacer un nuevo negocio redondo. ¡Pues no viven bien las ‘big tech’ a costa de todos! Sobre el tapete de la Comisión Europea está ahora la posibilidad de establecer un sistema no solo más equitativo de compartición de riesgos y oportunidades, sino la determinación de Europa para ser protagonista en una película para la que hasta ahora solo le habían reservado el papel de figurante. Bretón recordaba ayer que los ciudadanos europeos necesitamos redes rápidas y seguras, y que eso cuesta mucho dinero. El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, habló de justicia . Argumentos ambos que sonarán atronadores para quienes hasta ahora solo están acostumbrados a que sean otros quienes paguen la fiesta y a que nadie les mecione siquiera lo injusto de la situación.