Una solución que ha rendido buenos resultados en otras latitudes es el Metro con interconexiones a centrales de transferencia y grandes playas de estacionamiento en los suburbios
Las metrópolis alrededor del mundo están confrontando atascos vehiculares de grandes proporciones como resultado de múltiples factores: desmesurado crecimiento poblacional, incesante proceso de urbanización, flujos migratorios a lo interno, deficientes sistemas de transporte masivo y aumento de flotilla vehicular que rebasan cualquier infraestructura vial posible.
A nivel mundial la transportación colectiva no se da abasto, tal el caso de ciudades convulsionadas como São Paulo en Brasil donde habita 19 millones de personas con un parque vehicular de 7 millones de automotores. Solo como referencia Guatemala, en el área metropolitana cuenta con una población de 3 millones de personas y moviliza en horas pico 1 millón de vehículos. En aquel país el problema es gigantesco, casi inmanejable; hay días donde se registran colas hasta de 700 kilómetros y tráfico lento y eso que tienen buenos sistemas de transporte colectivo. Por tal razón están destinando dos millardos de dólares para implementar un plan maestro de movilidad urbana.
La meseta central donde se asienta la ciudad de Guatemala agotó su territorio, el crecimiento se trasladó a los municipios aledaños convirtiéndolos en ciudades-dormitorio. El congestionamiento en buena medida se debe a que las carreteras desde los cuatro puntos cardinales convergen al casco de la ciudad, y los barrancos imposibilitan la interconexión entre áreas vecinas. Las autoridades municipales han emprendido medidas atinadas como carriles reversibles, viaductos, semaforización satelital y se han abierto las primeras ciclovías. Acciones necesarias pero insuficientes para dar sostenibilidad a una ciudad que se urbaniza a pasos agigantados.
Para darse una idea, un proyecto de transportación masiva en ciudad Guatemala a través de un funicular o teleférico acarrearía 96,000 pasajeros por día, el Transmetro mueve 240,000 al día y un Metro podría movilizar hasta 640,000 personas. Los sistemas de transportación urbana en una ciudad que crece constantemente requiere de una infraestructura que permita contar con medios de locomoción eficientes, confiables y seguros. Una solución que ha rendido buenos resultados en otras latitudes es el Metro con interconexiones a centrales de transferencia y grandes playas de estacionamiento en los suburbios para que los automotores no entren al centro.
Países más pequeños como Panamá con 1.3 millones de habitantes en el área metropolitana, nos ha dado ejemplo de que las cosas sí se pueden hacer cuando se trata de romper paradigmas. El costo de un kilómetro de un Metro puede costar alrededor de $150 millones. Según cálculos en Guatemala, sin contar con un subsidio estatal, el boleto costaría alrededor de Q5, equivalente a $0.55. El valor del pasaje en Panamá es de 35 centavos de dólar por viaje. El Metro de Medellín cuesta el ticket $0.50, el del Distrito Federal en México vale $0.45 y en Buenos Aires $0.60. Hasta el momento no se ha encontrado otra opción al Metro que compita mejor en precio y velocidad para movilizar a tanta gente.
Ha surgido el proyecto para hacer un funicular entre el municipio de Mixco y la capital llamado Aerometro con cabinas de 12 personas que se mueve por su propia estructura lentamente, incumpliendo con el fin de acarreo masivo que conllevaría una línea del Metro. Se habla también de un tren de cercanías denominado Metroriel, en el recorrido que usaba el ferrocarril, que podría ser utilizado más eficientemente con otra línea del Metro que cruzaría prácticamente toda la capital desde la zona 17 hasta Villa Nueva. Más recientemente una agencia de inversiones de gobierno de nombre ANADIE está presentando un proyecto que cubriría el recorrido Calzada San Juan-Los Próceres con buses articulados que transitaría por calles que se encuentran congestionadas. Sin lugar a dudas el Metro es la opción más inteligente (subterráneo, superficial o elevado); inversión cuantiosa que debería permanecer en la esfera privada en concesión de largo plazo. La globalización exige ser más competitivos, los atascos vehiculares perjudican la salud, el medio ambiente, la productividad y lo sufre el bolsillo del ciudadano. Los guatemaltecos merecemos medios de transporte eficientes, puntuales, cómodos y seguros; soluciones de largo alcance es la clave, no remedios de corta duración. O empezamos ahora o el costo económico y social de postergar el uso de mejores medios de locomoción masiva será muy alto. Estimado lector, ¿qué le parecería en el lugar de hacer tres horas de viaje para llegar al trabajo hacerlo en media hora?
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.
