Vuelta al suplicio: Setién revive su peor pesadilla en el Barcelona

«¿Un partido especial? ¡Qué va! ¡En absoluto! Es un partido más. La realidad es que este es un equipo que a mí siempre me ha gustado, no engaño a nadie. Pero hasta ahí». Así reacciona Quique Setién cuando se le pregunta por el Barça, equipo al que se enfrenta esta noche y al que dirigió durante ocho meses, los últimos de la temporada 2019-20. Una tortura. Vivió una de las épocas deportivas recientes más convulsas. Aterrizó en el Camp Nou, sustituyendo a Valverde, avalado por su autoproclamado cruyffismo y el estilo que trató de imprimir a todos sus equipos, pero el gigante azulgrana le engulló. Perdió el respeto de las vacas sagradas y la credibilidad de un vestuario «con unas costumbres que ya estaban establecidas». Su discurso de presentación («ayer paseaba al lado de las vacas y hoy dirijo a los mejores del mundo», mensaje que lanzó a la prensa y que luego repitió ante la plantilla) le hizo perder toda el respeto en la caseta. Los aspavientos y exceso de protagonismo de su segundo, Eder Sarabia, aún crisparon más a los jugadores. El divorcio lo escenificó Messi en Balaídos , cuando ignoró al cuerpo técnico mientras le daban instrucciones. Era la forma del argentino de pasarles factura tras las críticas y gesticulaciones de Sarabia durante el clásico de marzo. «Messi es difícil de gestionar, pero quién soy yo si allí le han aceptado», se lamentaba Setién tras su destitución. «No he sido yo mismo . No he podido o no he sabido. La realidad es esa. Algunas cosas tenía que torear con ellas», añadía. Ejemplos de lo grande que le vino el cargo y que resumen el ambiente que se respiraba, como cuando Gerard Piqué llegó a toda velocidad en una bicicleta eléctrica al Camp Nou para disputar el derbi ante el Espanyol. «Me pasan el vídeo antes de empezar el partido, y ese día sólo teníamos dos centrales: él y Lenglet. Entonces, cuando me enseñan el vídeo, me acerqué y le dije «escucha, Gerard, ¿y esto? Ahora, cuando acabe el partido y tenga que ir a la rueda de prensa y me pregunten por eso, ¿qué digo?». Y el catalán le respondió: «ya, bueno, no pasa nada, míster, tranquilo». Setién declinó apostar por una medida disciplinaria y dejarle fuera de la convocatoria pero sucumbió a la presión y Piqué jugó. Lo que debía ser un sueño se tornó en pesadilla. Vio cómo era eliminado de la Copa por el Athletic en cuartos, apeado del liderato liguero, perdía el clásico y era humillado en Europa por el Bayern con una goleada histórica (2-8). El Barça acabó la temporada en blanco, algo que no sucedía desde la 2007-08. «No sé nada de la etapa de Setién. Estaba en Qatar. Los resultados son lo que marcan a los entrenadores. Si no gano, también me pasará lo mismo que a él», apuntaba ayer Xavi Hernández . Una de las claves la da Salva García Puig , exjugador del Barcelona y analista de BarçaTV. El exinternacional coincidió con Setién en el Logroñés. «No sé por qué no triunfo en el Barcelona. Tal vez por el momento en el que llegó. Yo pensaba que le iría bien, porque es una persona con carácter, pero es complicado ser entrenador del Barcelona. Me sorprendió mucho que no le fuera mejor de lo que le fue, pero hay que ponerlo en contexto. El Villarreal es un equipo que puede cuadrar con su manera de ver el fútbol», explica. Noticias Relacionadas estandar No Fútbol Xavi: «No entiendo que se hable de la venta de Ansu Fati, y menos desde el entorno del Barça» Sergi Font estandar No Fútbol Laporta: «Hemos salvado al Barça de la ruina económica» Sergi Font Tres años después, Setién se reencuentra con su pesadilla en un momento de zozobra con el Villarreal, equipo al que llegó el 25 de octubre para sustituir a Unai Emery, que decidió marcharse al Aston Villa. Sus dos últimas derrotas , ante el Rayo en la Cerámica (0-1) y en casa del colista, el Elche (3-1), han reabierto unas dudas que llevaron a expresarse durante el cuarto partido que dirigía (3 derrotas y 1 empate) al grito de «Quique vete ya». Sobrepasados los 100 días de confianza, Setién parece haber superado la falta de convencimiento inicial de los jugadores y del entorno del Villarreal a su estilo, pero necesita un buen resultado ante el Barcelona para recuperar su credibilidad, espantar fantasmas y dejar atrás definitivamente la pesadilla que vivió en la Ciudad Condal.

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Author: Pablo Perez