Para quienes estudiamos en el Colegio Salesiano Don Bosco, la inauguración del Santuario Nacional Expiatorio al Sagrado Corazón de Jesús es un momento inolvidable, lo cual sucedió en el viejo barrio de La Libertad, en la Colina de Santa Cecilia. Fue un 14 de agosto de 1963, un regalo al Corazón de Jesús y a la ciudad de Guatemala, por parte de la congregación salesiana. Muchos de los estudiantes del colegio, recordamos con cariño, las viejas clases, en el edificio del Campanario que tenía una sala de cine y teatro, en donde sobrevivía un viejo piano, que parecía sacado de las antiguas películas del oeste norteamericano. Es necesario recordar, que ese viejo edificio era presidido por la Iglesia de Santa Cecilia, que quedaba en la avenida del mismo nombre, casi enfrente de la casa de los Liano, como ya fuera indicado. Era una construcción de “adobe armado” como bromeaba el padre De Paolis. De acuerdo a las informaciones de un joven estudiante, Jacobo Müller, que por entonces escribía en la Revista colegial Ecos del Don Bosco, de febrero de 1964, recuperamos para la memoria histórica de nuestra ciudad, datos de sumo interés. Según Müller, la colocación de la primera piedra, de lo que luego sería el santuario, se realizó el 25 de febrero de 1961, por el Arzobispo Mariano Rossell y Arellano. Meses más tarde, se inició su construcción, sobre la colina de Santa Cecilia, cuando el colegio era dirigido por el Padre Miguel de Paolis y bajo la dirección técnica del Ingeniero Max Paetau. Los planos del Santuario fueron elaborados por el Arquitecto salvadoreño Benjamín Cañas. Quienes hemos podido verlo desde el aire, sabemos que el templo tiene la figura de un pez. Tiene una nave única, de forma elíptica, que mide 78 metros de largo por 32 de ancho. El magnífico viacrucis, diseñado también por Cañas, comenzaba a mostrar sus bajorrelieves en 1962, obra realizada por el profesor austriaco Juan Fuchs Holl. En agosto de ese año, llegaron los mármoles de origen italiano, destinados a la construcción de seis altares. También lo hizo, la imagen del Sagrado Corazón, de tres y medio metros de alto que preside la última cena del altar mayor. En noviembre de 1962, el padre Miguel de Paolis es transferido a Montevideo, Uruguay y toma su lugar, como Director del Colegio, el padre Luis Gschossman, a quien le correspondió la finalización del enorme templo. La enorme escultura de bronce diez metros de altura del Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en el atrio, es el fiel guardián del templo y está custodiada por cuatro ángeles modernos que sobresalen artísticamente del muro cóncavo, fue esculpida por el italiano Pedro Gregori y traída desde Italia. Ya en el interior de la iglesia, se encuentra un hermoso vitral que representa la transfixión de Jesús, obra de arte de origen español. Müller da cuenta que la obra costo cerca de los Q410 mil, siendo que la mano de obra costó Q123 mil y los materiales de construcción Q287 mil. Entre los salesianos y los fieles se colectó Q222 mil, falta saber cómo se financió el resto, Q188 mil. El Santuario fue inaugurado por el Arzobispo auxiliar de San Salvador, el salesiano Monseñor Arturo Rivera Damas. Una verdadera obra de arte, en su conjunto, entre las zonas 1, 3 y 8; en donde habitaban en su mayoría, artesanos, obreros y trabajadores de la ciudad. Una de las características de la ingeniería y arquitectura del Santuario Nacional Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, es que rompe con la tradición constructiva de las iglesias en la Nueva Guatemala de la Asunción. En 1950, ya lo había hecho, en parte lo anterior, con la fabricación de la iglesia de Santa Delfina de Signé, en la Finca El Zapote, construida para conmemorar los cincuenta años de fundación de la Cervecería Centroamericana, S. A.