Al mejor estilo de los grandes sátrapas de la historia el “valiente” Fhurer de Rusia, Vladimir Putin utiliza dobles para engañar a la población en sus visitas publicitarias, la última hace unos días a la devastada Mariupol, luego de la orden internacional por crímenes de Guerra, principalmente por trasladar y separar de sus familias a miles de niños ucranianos y llevarlos a regiones lejanas en Rusia entre tantas otras barbaridades.
Como buenos maestros de Fidel, el aparato publicitario de falsedades y mentiras continúa, llegando a ridículos tan grandes como presentar como victoria la destrucción de tanques y baterías lanza misiles, señuelos inflables, suministrados por la empresa InflaTech a Ucrania, pretendiendo con ello subir sus datos y cifras, en una época diferente a la de la guerra fría en donde la comunicación y la tecnología están a la orden del día y muy fácilmente salen a luz sus grandes fracasos.
Las tropas rusas están agotadas y diezmadas por la feroz defensa que han encontrado, de casi cien ataques diarios que realizaban hace unos meses, en la actualidad no pasan de treinta, lo cual es una muestra evidente de su desgaste y problemas de suministros vitales como armamento y munición.
Los encarnizados combates de fuerzas de tierra en continente europeo continuamente son comparados con la sangre, destrucción y dolor provocados en la Segunda Guerra Mundial, situación que el Kremlin ha decidido minimizar como estrategia para que regiones como Latinoamérica, al “no ver el dolor con sus propios ojos” prefiera elegir por la indiferencia, la solidaridad superficial de la diplomacia y el mínimo compromiso.
Estrategia impuesta hacia adentro de su propio país con mucha fuerza, en la que día a día el congreso ruso aprueba nuevas penas de cárcel para todo aquel que tenga la osadía de criticar la invasión y al mentado grupo Wagner, conformado por mercenarios, violadores sexuales, asesinos e incluso un caníbal que se comió a dos personas.
Los expertos militares están convencidos que el grupo Wagner ha sufrido bajas muy fuertes que van más lejos de la carne de cañón representada por los expresidiarios y que en la actualidad son sus tropas élite las que caen como moscas.
A Putin le urge, como bien dijeran, presentar una victoria, aunque sea pírrica o inventada.
Mientras tanto los ucranianos resistirán nuevamente el invierno que está por terminar, como jamás lo pensaron los rusos al poner a los civiles como objetivo militar y destruir su infraestructura, continuarán cumpliendo las órdenes de su presidente Zelensky, quien ordena combatir hasta morir, al ritmo de ni un paso atrás…
¡¡¡Ucrania libre renacerá!!!