Fue Heráclito quien dio la pauta al concepto de la contradicción casi al mismo tiempo que los chinos antiguos con el Ying Yang para indicar que los opuestos hacen mover al mundo, tras una síntesis y así sucesivamente. Para el griego el universo parece muy diverso pero realmente es uno. Y eso es válido para cualquier sociedad particular y el mundo en general donde vivimos en permanente cambio incluso con las dictaduras de hecho y de derecho, sustentadas por la corrupción bajo diferentes fachadas como la que ha prevalecido acá por décadas. Las distintas dictaduras parecen que nunca van a cambiar, pero, por ejemplo, vino el colapso del sistema soviético sin que ningún experto lo hubiera previsto: sus contradicciones internas fueron las que finalmente implosionan hacia una nueva síntesis mientras surgió el mundo unipolar con Estados Unidos como la única potencia global con su credo neoliberal de libre mercado y le abrió su mercado a China con el fin que se democratizara, y le dio la oportunidad de desarrollar su economía en la globalización. El gigante asiático se fue para arriba, al punto que ahora compite por la hegemonía en el mundo con Washington y, como síntesis, generó una nueva Guerra Fría de posiciones y cuyas contradicciones hacen mover el mundo hacia una futura nueva síntesis muy difícil predecir, aunque intuimos cambios profundos por venir.
Pero en países como Guatemala, con su propia especificidad y contradicciones entre las mafias dueñas del dinero (élite y narcos) y los depauperados campesinos y obreros, salta el ejemplo de Perú anárquico en caída libre: la síntesis derivó en anarquía y de ella vendrá otra contradicción que quizás pueda derivar en cierto orden “duro” como síntesis, pues nada es inmóvil, ni se mantiene de esa manera, y tampoco dura para siempre: Guatemala ¿va a repetir la experiencia peruana? Seguramente, pero ya tiene esa alerta y hará lo posible por evitar la anarquía que se avizora. Pero si el sistema se niega a dar el cambio, como sí lo hizo la élite en Colombia, Petro aglutinó al universo opositor y dio un cambio como nueva síntesis en medio de la nueva “desglobalización”.
Ante lo anterior, los pueblos del hemisferio deben tender lazos entre sí e integrarse como nueva síntesis, pues su espacio es rico en recursos naturales y en 2050 América Latina tendrá más población que Estados Unidos y Europa juntos. Los latinoamericanos unidos podrán defenderse de las tensiones del mundo y hacerle “ganas” para encontrar un equilibrio, cada parcela del continente con un Estado en verdad responsable fruto de consensos por el bien común en lugar de Estados al servicio de una élite política y económica extractiva.
“Todo fluye”, dijo Heráclito, por lo que es posible crear una verdadera democracia liberal para cambiar muchas democracia “de fachada”, que es lo opuesto. La anarquía a la peruana va rumbo a generar una transición a la chilena en un proceso por encontrar su equilibrio precario. Ahora, mientras la tensión en el mundo gira por las contradicciones entre China y Estados Unidos, con Rusia a flote con el apoyo inversor de India en medio de la guerra contra Ucrania, que ha venido a ser otro mal como el del Covid para el mundo. El cambio se nota, por ejemplo, en Gran Bretaña ahora llamada la Pequeña Bretaña al desfondarse por el Brexit al salirse de la Unión Europa.
El mundo vive la transición ecológica mientra se intensifica la competencia por los recursos en los países pobres (África, América Latina), propia de la nueva multipolaridad mundial, reafirmada con los nuevos actores en la tecnología, finanzas, cultura, en tanto crecen las grandes fortunas con Estados ultra ricos, sobre todo los petroleros con el alza reciente de los precios, en contradicción con los adeptos a la economía social y solidaria, mientras sigue la brutal explotación de los océanos, bosques, suelos, hidrocarburos, minerales y la agricultura industrial. Además, suenan las disonancias bélicas en el juego de tronos del orbe. “Nada hay permanente, salvo el cambio”.
Guatemala puede acelerar las contradicciones del sistema para que haya un cambio pues la controlan los impresentables del crimen organizado que persiguen a los fiscales y jueces honestos, a los periodistas críticos, aherrojando el proceso electoral abierto al fraude y a las componendas entre la clase política corrompida con la élite empresarial, que, a la vez, ha impedido el libre juego electoral para las próximas elecciones.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

Fernando González Davison
FGD, guatemalteco (1948), abogado, con estudios de desarrollo económico en las universidades de París y de Ginebra. Fue profesor invitado de las universidades de Estocolmo, Tulane y Georgetown. Embajador en Japón, Singapur y países sudamericanos. Ganador del Premio Guatemalteco de Novela (1987) y Monteforte Toledo de Novela (2000). Entre sus mejores novelas históricas están Oscura Transparencia, la caída de Árbenz, La montaña infinita y Los peores días, editada por Alfaguara.