Libre el acusado de decapitar a Reyna Barrios

Ayer fue puesto en libertad por el juez séptimo de Instancia Penal el señor Rudy Amílcar López. El sindicado había sido detenido el 12 de octubre del año 2021 mientras participaba en los disturbios que se suscitaron durante la jornada de manifestaciones por la conmemoración de la llegada de Cristóbal Colon a tierras americanas. Producto de lo acaecido ese infausto día resultó seriamente dañanda la estatua ecuestre del Presidente José María Reyna Barrios que se encuentra en la Avenida de la Reforma. En esas manifestaciones fueron evidentes los actos vandálicos cometidos en contra del patrimonio de la ciudad. Ya que, además de las pintas en edificios, que tristemente se han vuelto tradición en ese tipo de eventos, en esa oportunidad los manifestantes se empecinaron en ocasionarle  daño a varios de los monumentos que se encuentran en la avenida de las Américas y de la Reforma. Las imágenes más emblemáticas de esa jornada fueron: el momento en que la turba intentó derribar, sin éxito, el monumento de Cristóbal Colón, solo un enjambre de abejas fue capaz de impedírselos.  Más tarde en esa misma jornada, en plena avenida Reforma y con total impunidad, el grupo de manifestantes logró arrancarle la cabeza a Reyna Barrios. La jornada culminó cuando el Alcalde Quiñonez en horas de la tarde, increpaba al acusado sobre los daños causados al patrimonio de la ciudad y Amílcar López era detenido por la Policía Nacional Civil.

Resulta penoso que las autoridades no hayan podido obtener la condena del sindicado por causa, según lo que se sabe, por  causa de errores e inconsistencias del Ministerio Público en la investigación.  Con este tipo de resultados no solo quedan impunes actos vandálicos cometidos durante esta manifestación, sino que con ello se incentivan a que en futuras ocasiones se repitan y amplifiquen este tipo de actos. El derecho a la  manifestación es sagrado y debe, no solo, respetarse sino garantizarse por el Estado. La destrucción del patrimonio de todos nunca debe permitirse. Los guatemaltecos tenemos derecho a contar con ciudades y pueblos que inviten a caminar por sus parques, plazas y calles y el ornato de las mismas debe ser cuidado con esmero por todos y quienes lo dañen no pueden quedar impunes.  Sobre todo, cuando movidos por la ignorancia o la ceguera ideológica pretendan corregir de esta manera injusticias históricas que pueden abordarse de formas más justas y efectivas.

 







Editorial central

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Author: Maria Suarez