Moncloa descabeza Indra y se hunde en Bolsa

Se veía venir. Los mercados tienen voz… y voto. Acción, reacción. La noticia saltaba ayer a última hora de la tarde, con la Bolsa cerrada ya, y el arranque del día de hoy ha sido demoledor. Y es que tras aprobar el consejo de administración de Indra, por unanimidad, la salida del último mohicano de la era Abril-Martorell -a saber, el consejero delegado, Ignacio Mataix -, los fondos de inversión torcieron el morro. Un descenso de casi un 7%, liderando las caídas del Ibex 35, desde los primeros compases de la sesión. La compañía explicaba a la CNMV que tras la decisión tomada por ambas partes (sic) se abre ahora un proceso de sucesión en el que el actual CEO se mantendrá en su puesto hasta que le encuentren sustituto. De momento, en manos de una consultora internacional está, algo que en el lenguaje empresarial es reírse del inversor: es inseguridad total. ¿Les suena? Y en el mientras tanto, Mataix seguirá prestando sus servicios a un consejo de administración descabezado, con un vacío de poder absoluto bajo la presidencia de un ejecutivo ‘no ejecutivo’, Marc Murtra , por deseo absoluto de los accionistas, a pesar de las continuadas presiones llegadas desde La Moncloa. ¿Vía libre ahora? Pero el objetivo de hacer desaparecer tiempos pasados está conseguido, eso sí. El Gobierno se quita de en medio al último rebelde, que contaba con el apoyo de los fondos internacionales, y a pensar en la nueva Indra, la empresa estratégica española por excelencia. Sobre todo en temas de Defensa y Tecnologías de la Información, cuya actividad es clave por ser uno de los ejes estratégicos para captar fondos europeos: digitalización. Y encima, apuntaba, estratégica, para dar pocas explicaciones públicas. O ninguna. ¿Y la CNMV? Pues silbando, para variar, una vez que le dio carpetazo a su investigación sobre el asalto del Gobierno y sus aliados en Indra. Descalificó, eso sí, la actuación por echar a los consejeros independientes no alineados con la causa pero salvó a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), que posee más del 25% del capital, de lanzar una opa sobre la sociedad por no hallar «suficientes indicios» de concertación con Amber y el grupo vasco Sapa, dos de sus otros dos accionistas relevantes. El primero, bajo los dominios del inversor Joseph Oughourlian , a la sazón presidente del grupo Prisa. Curioso fue el documento explicativo del supervisor: tras la investigación, dijeron desde el organismo presidido por Rodrigo Buenaventura, «ha quedado acreditado que los accionistas Sepi, Sapa y Amber cooperaron para llevar a cabo los ceses» en Indra, «con una participación activa del presidente con quien varios consejeros cesados mantenían desde su nombramiento discrepancias persistentes en materia de gobernanza». Pero archivó el caso, porque dijo no poder acreditar que ese acuerdo responda a «una acción concertada para el control de la gestión de Indra». Un control en Indra, por cierto, que Sánchez y los suyos llevan cocinando desde hace más de dos años ya, precisamente con el aterrizaje de Murtra en la presidencia de la tecnológica, tras destituir al anterior presidente, en mayo de 2021, Fernando Abril-Martorell, imponiendo el nombramiento de Murtra, hombre del PSC, próximo a Miquel Iceta, exjefe de gabinete del exministro Joan Clos, para posteriormente prescindir de Cristina Ruiz, que era consejera delegada junto a Mataix. Pero ahora sí, con el control sanchista en Indra, a zamparse ITP, para agradar al PNV, una operación que contaba con la absoluta oposición del ya apartado Mataix. Ahora, toca intentar frenar la caída de cotización, que se esperaba comunicando que Mataix seguirá no solo en funciones hasta que llegue el relevo, sino que seguirá después como asesor estratégico durante dos años. Pues… como no pongan un perfil profesional ya mismo hunden el valor y ahogan a un Oughourlian que entró en el capital para la escisión de la compañía y al calor de las inversiones del Gobierno en Defensa con dinero público, que negocio, ahí, haberlo haylo.

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Author: Pablo Perez