Nada convence

Los candidatos deben hacer propuestas coherentes y propositivas.

La conexión, la seducción pero sobre todo, la identificación entre candidatos y votantes es fundamental en una campaña electoral. 

Pero en Guatemala no sucede esto, los candidatos atiborran las calles sin tener el mínimo conocimiento de lo que demanda la población en general. 

Hay una campaña y una oferta electoral muy pobre, sin creatividad y con poca propuesta para resolver los problemas del país. 

Todos, casi todos, han salido con sus campañas basadas en el olfatómetro y la intuición de sus “sentidos” políticos. Con cualquiera de los equipos políticos con los que uno conversa dicen ser los absolutos ganadores. 

Cuán alejados están de la realidad. Hasta este momento nadie ha ofrecido una agenda de país o puntos de consenso que resuelvan la problemática. 

Ninguno de los candidatos habla de cómo reducir la desnutrición infantil, más y mejor cobertura educativa pública y el mejoramiento de los servicios de salud.  Ahora son solo fotografías sin sentido, altamente maquillados y operaciones de cambio de imagen, pretendiendo aletargar la juventud. 

Debido a esa indiferencia partidaria las personas opinan que la democracia les resulta poco atractiva y que el beneficio es para pocos, sobre todo, para las élites económicas y políticas. 

Que la ciudadanía sienta que nada cambia, es razonable. Los estudios de opinión, dan cuenta que 90 por ciento de los encuestados dan cuenta de que la mayoría cree que el camino va por el rumbo equivocado y que la riqueza no es socialmente compartida.

Nada ni nadie convence a la ciudadanía que camina desconcertada, descorazonada y con muy poca esperanza. 

No hay candidatos que logren conectar pues estiman que las masas deben de atender y asentir. Juegan y denigran la mente del electorado. 

Los candidatos creen que con salir a la calle y abrazar personas de barrios y pueblos pobres ya han hecho suficiente para obtener el voto. 

A la seducción hay que agregarle la organización partidaria y la estructura político electoral pues se requiere de bases sociales fuertes y consolidadas.

Una campaña electoral se libra con organización, con estructura, con recursos y con una propuesta que convenza a la gente. 

Un candidato puede ser muy conocido pero de nada servirá si su propuesta no es de alto nivel o no convence. 

La democracia o lo poco que queda de ella, debe ser defendida y fortalecida. En ese sentido, se debe de demandar candidatos transparentes y bien preparados

Sin embargo, este proceso electoral es totalmente distinto pues, insisto, nada convence y nada seduce.







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Carlos Menocal

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Author: Maria Suarez