El papel de mediador de China es interesante pues recién lo hizo entre Irán y Arabia Saudí al anunciar el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas tras años de enfrentamientos, ya en estado de guerra indirecta. Irán y Arabia Saudí anunciaron el viernes el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, rotas por Riad en 2016 tras el asalto de la Embajada saudí en Teherán por parte de una turba de iraníes. “La República Islámica de Irán y el Reino de Arabia Saudí han decidido reanudar sus relaciones diplomáticas y reabrir sus embajadas en dos meses”. El enfrentamiento de ambos estados tuvo repercusiones en los conflictos regionales en Siria, Líbano y Yemen. Xi Jinping también ha presentado un plan de paz para acabar con la guerra en Ucrania, pero Putin replicó que no ha llegado el tiempo. Empero, Xi planea visitar Moscú para que Putin recapacite y considere las virtudes del Derecho Internacional, y también va a conversar con Zelenski de su plan. Todo ello se traduce en una China que no busca el conflicto sino todo lo contrario. En su discurso de hace unos días, el líder chino pidió “mantener alta la bandera de la paz” y “practicar el multilateralismo” en su asunción a su tercer mandato. Lo que él quiere es bajar la presión de Estados Unidos respecto de Taiwán (que fue parte de China hasta fines del siglo XIX cuando la cedió a Japón por la fuerza; y que en 1949 fuera ocupada por las tropas chinas de Chiang Kai Chek al huir de China de Mao). El nuevo ministro de Exteriores chino expresó que: “No debe repetirse en Asia una crisis como la de Ucrania”, en referencia a que pueda repetirse en Taiwán: el ministro Qin Gang advierte que, si “EE UU no pisa el freno” en su estrategia de contención contra China, habrá enfrentamiento sin duda. Eso es lo que Xi quiere evitar, mientras su sueño es el gran rejuvenecimiento de la nación china hacia 2049. Sin embargo, hay autores de occidente que buscan la manera de echar gasolina a la posible guerra con Estados Unidos, debido a la declaración de amistad sin límites de Xi con Putin, al afirmar que la confrontación mundial enfrenta a autocracias (China, Rusia, Irán, Corea del Norte y sus aliados) contra las democracias (Estados Unidos, la OTAN, Japón, Australia y sus aliados, donde no entran Arabia, Emiratos Árabes y otros aliados). Esa contradicción no es tal sino un pretexto para expandir la OTAN en beneficio de las industrias bélicas de sus estados miembros. Biden y sus halcones quieren confrontar a China sin entender las consecuencias tenebrosas de la guerra nuclear. Xi viola los derechos humanos, pero más los violan los mandatarios guerreristas. Xi mostró que sí es posible bajar la tensión al acordar que Irán y Arabia firmaran la paz, y eso espera lograr con Rusia y Ucrania. El guerrerismo de la OTAN se observó cuando no apoyó el acuerdo de paz de Israel entre Moscú y Kiev hace casi un año. Y le pidió a Zelensky que no lo aceptara y no lo firmó, a pesar del desgarro de su patria. A cambio le ofreció más armas para continuar la tragedia. Xi podrá llevar la paz porque le conviene tener un mundo sin guerras para mantener los logros de su sociedad de mil cuatrocientos millones de habitantes, importante para China y el mundo.
Para evitar una trágica conflagración es necesario que China y Estados Unidos tengan un teléfono rojo como el que tuvo la Casa Blanca y el Kremlin en la Guerra Fría para prevenir cualquier conflicto sobre Taiwán, aunque Biden se niega a tenerlo con Beijing porque se cree superior al país oriental (Padilla, Luis Alberto, Lanxin Xiang, Un académico chino, La Hora, 15 de marzo 2023). Biden se equivoca cuando cree que hay una alianza de Xi y Putin, pero los expertos saben que no la hay ni la habrá pues China nunca ha confiado en Rusia: en chino a Rusia se le llama Eluosi (país salvaje y ladino) pues la recela desde la guerra China y Rusia en los años Sesenta, guerra que aprovechó Kissinger para tenderle la mano a China en 1970 y la alejó del bloque soviético. Cuando la URSS colapsó en 1991 vino la expansión de la OTAN y también Beijing la receló, aunque su mayor temor es que se repita tal colapso ruso en China. Recela del guerrerismo de Biden y de la nueva producción de submarinos nucleares de disuasión en alianza con Australia y el Reino Unido pues la carrera armamentista se elevará y llevará más vientos de guerra.