Los vientos que soplan no son precisamente aquellos con los que podemos dormir tranquilamente, como para aquellos ribereños, como es mi caso, que vivo a escasos metros del mar, escuchando el golpeteo de las olas con las peñas que nos indican el comienzo de esas aguas azules y resplandecientes, pero igualmente cargadas de misterios, como lo son los océanos y sus infinitos destinos, que por la complejidad del mundo en que vivimos, nos invade en nuestro espíritu el temor de no poder atravesarlos ¿ porque afirmo esto ? Porque la historia nos ha enseñado que aunque sean parte de ella, la humanidad tiene infinidad de detractores.