¿Sincretismo socioeconómico?

¿de retorno?

La propuesta socio liberal de Salinas de Gortari era un “Estado promotor que aliente la iniciativa, pero con la capacidad de regular con firmeza las actividades económicas y evitar así, que los pocos abusen de los muchos”… Un “Estado, que oriente la atención a y recursos hacia la satisfacción de las necesidades básicas de la población, respetuoso de los derechos laborales, de la autonomía de los sindicatos y protector del medio ambiente”.

Los hechos demuestran, que ni el liberalismo, ni el socialismo, han encontrado la forma de converger en beneficio de la persona humana,  como el centro de su concepción ideológica. Es decir más allá del conjunto de creencias y doctrinas que respaldan la ideología institucionalidad de la organización, que implica acudir a la filosofía para comprender realmente el rol de las ideologías en la conducción política.  

René Villareal, otro exponente del Liberalismo social, cree que constituirá un sistema económico con un nuevo papel del Estado y del mercado, que remonta el falso dilema entre el laisser-faire y el intervencionismo estatal, y que reconoce que en la congruencia y la compatibilidad entre mercado y Estado, garantiza un desarrollo sustentable, económica, social y ecológicamente. Sin embargo, el experimento no tuvo oportunidad de hacerse realidad.

Las preguntas por resolver podrían ser, entre otras: ¿estarán los políticos dispuestos a un encuentro con los sectores de poder? ¿Entenderán las élites que la pasividad precipita su final? Y, finalmente, ¿saldrá la academia y otros actores determinantes a desempeñar su rol? ¿Hay que esperar el caos, para cambiar de raíz el presente y plantear el futuro, como se está intentando en otras naciones? Lo cierto es que la esperanza se agota.

Rosenthal creyó en ese momento que “… si los actores implicados (incluyendo el empresariado), asumían el desafió de adaptarse a las nuevas circunstancias impuestas por la globalización y los contenidos de los Acuerdos de Paz, ello podría propiciar la oportunidad para reducir la conflictividad existente y generar una mayor coincidencia de posiciones para terminar de definir un proyecto de Nación”.  Y concluyó que la coyuntura de ese momento ofrecía “una excepcional oportunidad para profundizar el debate nacional en torno a los grandes temas que la sociedad en su conjunto debe abordar… Es de esperar que, a pesar de las fuertes divisiones que persisten en nuestro país, se logre aprovechar esa oportunidad”.







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Mario Mérida

Escritor, catedrático, consultor en seguridad, defensa y políticas públicas.

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Author: Maria Suarez