Dedicaré este artículo a los únicos cuatro candidatos que merecen ser mencionados entre más del 77 mil que se inscribieron para distintos cargos de elección popular, al considerar que son los únicos que han mostrado una actitud firme en favor de la democracia.
Edmond Mulet. Al haberse presentado a un juicio donde no es parte dio un valiente paso en defensa del sagrado derecho a la libre expresión del pensamiento cuando ningún, así es, ningún otro político defendió ese derecho. Nos preguntamos entonces qué piensan esos otros 76,999 candidatos con respecto a la defensa de los derechos constitucionales. Mis felicitaciones a Edmond, aunque mi opinión inicial fue que se había resbalado al dar un paso que lo pone de frente a la “mano peluda”, expresión propia de él. Al estar en la mira de las mafias, efectivamente aprovecharon para intentar descalificarlo y sin embargo les “salió el tiro por la culata”, pues el candidato Mulet ha logrado su propósito al ser considerado un abanderado de los derechos fundamentales.
Roberto Arzú. No tengo nada bueno que decir de este personaje. Nacido en la mejor de las cunas por el lado materno, lo que sí ha logrado es una crítica venenosa y punzocortante al sistema, al extremo de que ya le aplicaron esa inconstitucional norma de la campaña anticipada y con el agravante que la multa que tenía pendiente sí fue pagada y por error del propio tribunal electorero no había sido reflejada en su contabilidad. Vea usted que contrasentido: el propio tribunal se equivoca y entonces lo descalifica. Sin estudios superiores ni experiencia exitosa en nada, y aún así se presenta a ofrecer soluciones. Ni modo, qué le vamos hacer si este pueblo eligió a su padre, un bachiller que no hablaba inglés, sería capaz de elegirlo. Pero según las palabras de Voltaire: “no me gusta lo que dices pero daría mi vida por que lo puedas decir”.
Jordan Rodas Andrade. Con una muy cuestionada gestión como Procurador de los Derechos Humanos, lo que sí logro en esta ocasión es hundir el proyecto del MLP, proyecto que considero absolutamente legítimo y el cual al intentar suprimirlo por la vía criminal al modificar leyes y por la via electoral al impedirles su participación lo único que están logrando es ponerle más fuego a la olla de presión. Tarde o temprano explotará.
Juan Francisco Solórzano Foppa. Abogado sin experiencia penalista que se hizo cargo de la defensa de quien se ha convertido en el martir de la libre expresión. Encarcelado en un operativo fantasma por agentes particulares en carros sin placas, logró ser liberado y continúa en la lucha. Intentó presidir el Colegio de Abogados e intenta ser alcalde. No salió al exilio voluntario y está enfrentando al sistema. Que tenga carisma y éxito es otra cosa, pero merece ser mencionado por valiente.
¿Y todos los demás? Pues bien gracias…
¿Qué solución le queda al pueblo?
El voto nulo. Es imperativo ante tanto desmán y abuso repetir las elecciones y esta segunda vez en igualdad de condiciones y libertad absoluta. El voto nulo logra este propósito. Repetir las elecciones. Y ante un rechazo masivo del sistema se convierte en la única opción legal y pacífica para reconstruir el sistema. No importa que la ley no oblige a cambiar candidatos, sería suficiente con que todos participen en igualdad de condiciones, entonces una decisión legítima sí vendría, aunque sea con los mismos…