Hay algunas discrepancias, en torno a la llegada de los salesianos a Guatemala, la colina o loma de Santa Cecilia o de la capilla de la Santa Faz, del Pueblo de Indios de San Gaspar e inclusive del campo de futbol de Santa Cecilia, que deberán ser aclaradas, con una investigación más profunda. Sobre el caso de la llegada del Padre Manuel Sicker, el entonces estudiante de cuarto curso sección “A” Ángel Antonio Conte Cojulum escribió en la Revista Ecos del Don Bosco (Año III, No. 3, 1966, Página 12) que el padre Manuel Sicker llegó a Guatemala el 29 de enero de 1929, llamado por el Excelentísimo Monseñor Jorge Carruana. Se le considera en este relato como el fundador de la obra salesiana en Guatemala. Al llegar tomó posesión del Colegio de Infantes, cuando el arzobispo era Luis Durou. Empezó su labor en el Infantes con treinta niños, contando con la ayuda de cuatro profesores, para atender los seis grados de primaria. Escribe Conte Cojulum que: “En el colegio de Infantes se ocupó en reparar el monumento a Cristóbal Colón que existía en dicho colegio. Confesaba y predicaba en la Catedral. En 1930, pidió al arzobispo la capilla de la Santa Faz. Después de algunos años reconstruyó la iglesia de la Santa Faz. Hizo venir a sacerdotes salesianos, entre ellos: Pio Campos, Padre Gamboa, Padre Álvarez, Padre Serrano, etcétera. En el año de 1935 hicieron la iglesia de la escuela de Santa Cecilia, botó la colina de la Santa Faz, e hizo un campo de fútbol, que era en ese entonces el mejor con que contaba la República. Por haber hecho este campo recibió medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Desde que renunció a la dirección del Colegio de Infantes, se hizo cargo del Colegio Santa Cecilia, al cual renunció en 1945 quedando en su lugar el padre José Da Ros. Para la construcción de la obra de Santa Cecilia, el canónigo Salvador Castañeda dejó dos manzanas de terreno y el Padre Sicker compró lo demás. Durante la dirección del Padre Aldo empezó la construcción de los actuales edificios de clase. El padre Sicker recibió la Orden del Quetzal con el grado de comendador, el 22 de diciembre de 1961, al cumplir sesenta años de sacerdote. Actualmente tiene el Padre Sicker setenta años de vivir en América y cuenta con noventa años de edad”. Recordemos que esto fue escrito en 1966. A mi entender, la Colina de Santa Cecilia era la cúspide de la loma, que tan bien describe el historiador Francis Polo Sifontes, antiguo profesor de la Facultad de Humanidades de la USAC en su libro (1985) La ciudad de Guatemala en 1870, a través de dos pinturas de Augusto de Succa. Recientemente, la Municipalidad de Guatemala publicó un video sobre este tema y confirma que la Colina o Loma de Santa Cecilia se ubica a 1554 metros sobre el nivel del mar y es el punto más alto del valle de la virgen o de la Ermita. Con relación a la capilla de la Santa Faz estaba localizada precisamente en esa loma y quizás por ello, se le pudo haber conocido también como la colina o loma de la Santa Faz. La escuela de Santa Cecilia y la iglesia de la Santa Faz o de Santa Cecilia fueron construidas en 1935 y era lo que los antiguos estudiantes del Colegio llamábamos la escuela del campanario y la iglesia que quedaba frente a la casa de los Liano. Interesante es hacer notar que la cima de la Colina de Santa Cecilia existía un peñasco – un pedregal- que fue derribado en los años previos a 1935 y que eso permitió no solo la ampliación del terreno de las instalaciones de la Escuela y de la iglesia, sino también la construcción del campo de futbol, que en sus inicios era un campo bastante irregular, de tierra y en donde se forjaron muchos buenos jugadores de fútbol. Recordemos que la idea de la educación salesiana, proviene de la educación formal y religiosa y el deporte, que por aquellos años se limitaba al juego del fútbol. El oratorio era entonces fundamental para un barrio de artesanos, obreros y familias de escazos recursos que circundaban la escuela y la iglesia de Santa Cecilia.