¡Es la infraestructura, tontos!

El título es una jocosa advertencia a los candidatos presidenciales guatemaltecos, inspirada en la famosa frase del jefe de campaña de Bill Clinton en 1992: “it´s the economy, stupid!”, o “¡es la economía, tonto!”, dando a entender que el entonces presidente George H. W. Bush no lograría la reelección debido a la recesión económica que afectaba a Estados Unidos. La razón de la advertencia es obvia para la mayoría de la población: existe un caudal político importante para el candidato que tome la bandera de la infraestructura, dado su evidente deterioro: el aeropuerto La Aurora, los puertos, la incertidumbre respecto a APM, el retraso en el inicio de la APP de la Autopista Escuintla – Puerto Quetzal y, ahora se suma, el regreso de la Autopista Palín – Escuintla a ser administrada por COVIAL y sin cobro de peaje.

La trayectoria de COVIAL dando mantenimiento hace que la infraestructura de países como Honduras parezcan de país desarrollado. Y claro, el problema es el impacto: nadie viene a Guatemala a crear empleo por la belleza de sus volcanes. Viene a crear empleo porque los costos de producción y los tiempos de entrega son atractivos, lo cual hacen esta autopista esencial para la competitividad del país. El riesgo es que la decisión reciente reducirá la velocidad promedio de circulación en dicha autopista debido a su deterioro, especialmente porque ya no existirá una fuente de ingresos dedicada de recursos para el mantenimiento, lo cual era resuelto vía el peaje. Ante esta situación, sólo se hará más atractivo invertir en otros países: el sur de México o República Dominicana.

Las alternativas debieron empezarse a discutir hace dos años. Una alternativa, propuesta por el CACIF y la CGC, es lanzar un nuevo proceso de concesión. Otra opción pudo ser lanzar la autopista como una Alianza Público-Privada (APP), con la ventaja de ser un proceso más transparente y con procesos técnicos claros con mucho apoyo internacional. La discusión técnica es vital en esta situación porque no es posible utilizar el mismo contrato de hace 25 años. Primero, porque dadas las colas enormes que se han generado en la autopista por años, el contrato debe incluir la implementación de una nueva tecnología de cobro, con carriles con cobro automático. Segundo, porque dadas las externalidades causadas a Escuintla por el paso de transporte pesado en dicha ciudad, el contrato debería incluir el diseño y construcción de una circunvalación o baipás con un peaje sombra.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez