La presión China (I)

La reciente decisión de Honduras de romper relaciones diplomáticas con Taiwán y reconocer a China ha generado mucha presión para que Guatemala haga lo mismo. Un tema importante hay que resaltar: la decisión en Honduras fue del gobierno de Xiomara Castro donde la influencia de su esposo y expresidente Manuel Zelaya es tal que ya se ha formado todo un clan Castro Zelaya, que a paso firme va copando las diferentes instituciones del Estado, y la misma se dio para evadir las responsabilidades del Estado de Honduras para pagar una deuda y también aprovechar para sacar algo más de plata de los impuestos de los ciudadanos de Taiwán para al menos postergar su decisión. En otras palabras, no fue una decisión de Estado ni mucho menos el resultado de una visión estratégica de política exterior de Honduras. Lo mismo podemos decir del caso de Nicaragua a finales de 2021.

A menos que seamos testigos de un exabrupto de parte del gobierno de Alejandro Giammattei, la presión recae en quien sea electo próximo presidente de Guatemala y sospecho que Beijing ya está acercándose a algunos de los candidatos con más posibilidades de meterse a la segunda vuelta. Dicho esto, es importante reflexionar sobre ciertos aspectos que implicarían un cambio en nuestra política exterior en cuanto a dejar de reconocer a Taiwán y hacerlo por China.

Lo primero que hay que reconocer es que China considera a Taiwán un territorio que les pertenece y se encuentra en rebeldía y que piensan recuperarlo por las buenas o las malas. Los ejercicios militares chinos en el estrecho de Taiwán son una muestra de que Xi Jinping se vuelca más por la segunda que por la primera. Si esto llega a pasar los países que recientemente han hecho este reconocimiento deben aceptar su complicidad en cualquier daño material o pérdida de vidas que se pueda dar en una posible invasión de China a Taiwán. Como escribió Tucídides en el 416 a.C. en El debate meliano, los poderosos deben ejercer su poderío y los débiles aceptar esta realidad. Por si a alguien no le ha quedado claro, los países centroamericanos y caribeños somos débiles y pequeños, por lo que tendríamos que aceptar el poderío de los grandes. 

El último punto nos lleva a otra realidad sobre lo que sería establecer una relación diplomática con China y es que esta impondría su agenda bilateral, en la cual obviamente la mayoría, sino es que la totalidad de los beneficios, serían para China mientras que nosotros nos quedamos con los espejitos, perdón, digo los estadios y las bibliotecas. Esta relación sería similar a la relación que nuestros países han tenido con EE. UU., en donde ellos imponen la agenda y siempre ganan. Es de ilusos pensar que las cosas serían diferentes con los chinos.

Por último, podemos ser muy críticos con la forma en la que se ha desarrollado la cooperación bilateral Guatemala – Taiwán, pero siempre ha sido una cooperación de tú a tú, algo parecido a una cooperación sur – sur, lo cual dejaría de serlo con Beijing. (Continuará)

@robertoantoniow

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Author: Maria Suarez