Este lunes 24 de abril a las 19.00 horas presentaré en la librería Sophos (Plaza Fontabella zona 10) Historia de las Relaciones Internacionales de Guatemala 1821-2023 (404 páginas) y espero que puedan asistir. Pueden ver otros libros en: https://fernandogonzalezdavison.wordpress.com/. Como historiador he seguido los consejos de Heródoto de indagar las causas y de Marc Bloch de ver los hilos de ahora que van al pasado, para intentar entender por qué nos fue mal hasta ahora. Sus páginas van dedicadas a los alumnos de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, universitarios, profesionales e interesados en el devenir del país y sus interacción con los estados. A continuación va la síntesis de la obra que aparece al inicio del libro:
El texto desarrolla dos siglos de tensas Relaciones Internacionales de Guatemala en un mundo regionalizado y global. Por su vecindad geográfica, el país forma parte de Mesoamérica, espacio de gran diversidad étnica y lingüística, separada por montañas, ríos, lagos, desiertos, bosques. Es un gran corredor que unee Norte y América del Sur. Los altos relieves mesoamericanos de ser aplastados serían más grandes que el territorio de China. Tras la conquista y colonización hispana, allí surgieron Nueva España y la Capitanía General de Guatemala, donde la represión y la discriminación oficial de los pueblos originarios fue constante y en favor de los encomenderos y los criollos. Cuando estos se independizaron en 1821, al año siguiente se unieron para formar el imperio mexicano pero el imperio colapsó en 1823 y Centroamérica se separó quedando inmersa en sus propias contradicciones de la élite y los terratenientes de las provincias de la ex-Capitanía. Los distintos grupos criollos crearon la República Federal en 1823 y promulgaron una Constitución federal al año siguiente. Los conflictos entre ellos culminaron en la victoria bélica de las provincias “liberales” a la cabeza de Francisco Morazán en 1829. Con Barrundia, al año siguiente expulsó a las sesenta familias de la élite centroamericana y tomó muchos de sus bienes. Diez años después, en enero de 1839 estos disolvieron la federación por diferencias con Morazán. Poco después Rafael Carrera y sus guerrilleros campesinos y xincas tomaron la capital de Guatemala mientras surgían los pequeños estados centroamericanos dirigidos por otros caudillos rurales. Rafael Carrera y el caudillo hondureño Francisco Ferrara cerraron filas y ocuparon El Salvador para sacar ambos a Francisco Morazán. Luego, falló su intento de expulsar del istmo a los británicos de La Mosquitia. Una gran depresión tropical anegó Guatemala entre 1845-46 y Carrera produjo un consenso entre liberales, conservadores y su estamento militar campesino para superar la crisis de la catástrofe natural: firmaron la creación de la soberana República de Guatemala en marzo de 1847. Al año, él entregó el poder al partido liberal ganador y se fue al exilio al sur de México. Pero volvió con el apoyo de los k’iche’s y mames primero, y, luego, del grupo conservador. Así, Carrera tomó el poder de nuevo y venció en La Arada a sus rivales de Honduras y El Salvador. Estando a punto de unificar el istmo bajo su mando, los filibusteros ocuparon Nicaragua en 1855 financiados por la Casa Blanca con el apoyo de los liberales del istmo. Fue parte de la rivalidad entre el Imperio Británico y EE. UU. por Centroamérica, porque un canal interoceánico en Nicaragua podría unir los dos océanos.
Era claro para los estados latinoamericanos que no tenían ninguna posibilidad de defenderse con éxito ante las metrópolis sin estar aliados a una de ellas. La rivalidad anglo-estadounidense entre 1850-1860 evitó que ambas potencias ocuparan todo su espacio. EE. UU. había tomado posesión de la mitad del territorio mexicano en 1848 y luego ocupó Nicaragua en 1856 con William Walker y sus filibusteros, con vistas a ocupar el resto del istmo para crear un Estado más de la unión americana, pero a favor de la causa sureña esclavista. Sin embargo, fueron expulsados por las tropas de Costa Rica y Guatemala con la ayuda militar británica. Allí el éxito del coronel Víctor Zavala, ascendido a mariscal, por un lado, y las tropas de Costa Rica, por el otro. Luego, Londres cobró la factura y presionó a Guatemala para que le cediera Belice en 1859 pues, de no hacerlo, no le daría asistencia militar a Guatemala para defenderse otra vez de William Walker, que estaba por invadir Centroamérica. Y Pedro Aycinena firmó lo que sería un largo litigio que está aún por resolverse.