Seguridad: política de Estado

Ahora que ya se empiezan a conocer los candidatos a la presidencia que sí participarán y sus “promesas” electorales, me permito compartir con ustedes, amables lectores, así como con los valientes candidatos lo que pienso sobre lo que debe ser una política de seguridad del Estado en nuestra Guatemala. Sabemos que desde hace mucho tiempo necesitamos una verdadera política de Estado en materia de seguridad sin olvidar las otras obligaciones legítimas del Estado como son la salud, la educación y la infraestructura básica para el desarrollo del país.

La Política de Estado puede establecerse, según yo, de dos formas. Una forma es “a la fuerza” como ha hecho con mucho éxito el Presidente  Nayib Bukele en El Salvador, país que fue el más inseguro de América y que ahora resulta ser el más seguro. Para lograr eso hay que ganar las elecciones en la primera vuelta, es decir teniendo  un gran apoyo popular. Lo que implica además tener mayoría en el Congreso, una gran mayoría. El Presidente debe “predicar con el ejemplo” y mantener una gran aprobación de su gestión como es el caso del Presidente Bukele con una aprobación popular de su gestión  arriba del 90%. Esa es una forma. 

La segunda forma de poder tener una verdadera política de Estado en materia de seguridad  es la que significa una decisión consensuada, que sea objeto de un diálogo serio, patriótico e intensivo entre las organizaciones sociales y políticas  guatemaltecas, sin injerencia de la “comunidad internacional” (?),  sin la participación de onegeros vividores “del cuento” y sobre todo  sin recibir “órdenes en Inglés”. 

Si se logra mediante el dialogo consensuar una Política de Estado, esta deberá ponerse en marcha cuanto antes y mantenerse vigente en el tiempo, extendiéndose a varias  administraciones.  Esa política de Estado deberá ser convocada por el Presidente recién electo y deberá hacerse con humildad y convicción. Sin querer sacar dividendos de  cada acto o palabra, porque entonces no sería una política de Estado, sino una maniobra politiquera. Debemos recordar que hace pocos años hubo intento serio con el “Plan Visión de País”. Me cabe la honra decir que fui uno de los participantes en el eje de seguridad y creo que fue un buen intento, lamentablemente los compromisos signados pronto se olvidaron y por eso estamos como estamos. 

Son muchos los asuntos que deben ser tratados con el máximo rigor y franqueza en una política de Estado referida a la seguridad de los ciudadanos. Se debe empezar por respetar el espíritu y la letra de nuestra Constitución Política. Se debe garantizar la independencia de la justicia. Se  debe castigar a los delincuentes del crimen organizado pero también a los delincuentes de cuello blanco. Se debe sancionar a quienes invaden propiedad privada pero también a los que se apropian del espacio público. 

En Guatemala durante gran parte del siglo XX  había una cultura de la decencia. Ahora nos asfixia la cultura de la corrupción, del vale todo, de sálvese quien pueda, de el que no roba es un baboso. La ley debe ser pareja para el alto y para el bajo, para el hombre y para la mujer, para el pobre y para el rico.            

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Author: Maria Suarez