Hay vivencias que, según su impacto, adquieren determinada distancia que nos conmueve, abruma o sencillamente forma parte de nuestro propio ADN histórico. Necesitamos sopesar esos sentimientos y hacer acopio de nuestra libertad de pensamiento para enfrentar lo que viene y fortalecer lo que nos constituye y vincula.
Cerca
El 25 de junio habrá una primera vuelta electoral. Esto más que estar cerca, asfixia. La fecha es próxima, pero está muy lejos, de cualquier aspiración democrática, participativa, organizativa y libertaria. Es difícil “elegir” en un contexto plagado de mafias, elites económicas y contrainsurgencia genocidas, cercando cualquier posibilidad de avance y justicia.
Por suerte, cerca también está la celebración de la 20 Edición de la Feria Internacional del Libro en Guatemala –Filgua–, la cual se celebrará del 6 al 16 de julio. Esto emociona, abre puertas a narrativas, reales o ficticias, que potencian nuestra capacidad de pensar, sentir, emocionarnos, recuperar la historia, resistir.
Filgua será un espacio para respirar, y salir del ahogo. Un espacio de encuentro, disfrute, lectura colectiva y/o introspectiva. Un espacio para explorar mundos habitables y conectados a la Red de la Vida
Lejos
Quizá lejos en la distancia, pero muy vinculadas a nuestro sentir, están las personas, seres humanos de diferentes culturas y colores, y sus territorios sometidos a despojos, guerras, actos de crueldad, genocidio, violencia sexual, destrucción de la vida.
Los medios de comunicación, sobre todo occidentales, des- “informan” a conveniencia sobre las guerras que fomentan en todo el mundo, mientras exhiben impúdicamente el derroche de sus desfasadas élites, herederas de invasores.
Mientras eso ocurre, pocos análisis situados y honestos, escuchamos sobre el genocidio israelí contra territorios palestinos o las causas de la guerra en Sudán. El mundo mira a otra parte, mientras las potencias occidentales, tal como sucedió en Rwanda a finales del siglo pasado, provocan el enfrentamiento sangriento entre pueblos, para manipular al “vencedor”.
Hay más de una decena de guerras declaradas en el mundo, pero nuestra indiferencia nos coloca lejos de nuestra capacidad de indignarnos como humanidad ante cualquier injusticia, donde suceda, incluido nuestro territorio.
Dentro
En nuestra región, no hay guerra declarada, pero el autoritarismo provoca persecución, criminalización, violencia y profundización de la pobreza.
Aquí también hubo genocidio, violencia sexual, desaparición forzada, mientras buena parte de la población, principalmente ladina y aspirante a la blanquitud, también veíamos a otro lado. Aún hay una parte de la sociedad que niega esta historia.
La sentencia contra Efraín Ríos Montt por el genocidio Ixil llega a su décimo aniversario, mañana 10 de mayo. Aunque nos parezca lejos, va dentro. En nuestro sentir palpitan los testimonios ofrecidos por quienes lograron sobrevivir en medio de la soledad y la sangre de sus seres entrañables y comunidades. Hoy que acecha el odio y el olvido, más que siempre reivindicamos la ternura y rebeldía que heredamos, nos hacen fuertes y nos hacen cantar que: aquí no lloró nadie, aquí solo queremos ser humanas. Comer, reír, enamorarnos, vivir, vivir la vida y no morirla.