El surgimiento de las conductas políticas igualitarias

Hoy se estará llevando a cabo en el interior de la Abadía de Westminster de Londres un ritual mágico-político por el que se “corona” a un individuo, Carlos Mountbatten-Windsor como “rey” del Reino Unido e Irlanda del Norte y otros quince Estados, que en el pasado fueron colonias británicas. El ritual, cuyos orígenes se pierden en la niebla de los tiempos, hace de un individuo común y corriente, una persona sagrada con poderes extraordinarios. Por ejemplo, entre los poderes mágicos atribuidos a los reyes de Inglaterra se creía que tenían la capacidad de curar a las personas instantáneamente, simplemente tocándolas. Entre las enfermedades que, según la tradición, podían curar estaban la lepra, la escrófula (una forma de tuberculosis linfática), la epilepsia, el reumatismo y algunas otras afecciones. Además, el “rey” tenía el control del clima: podía atraer la lluvia o detener las tormentas. De hecho, una vez coronado, se convertía en la doble cabeza, la pensante y la sexual generativa, del “cuerpo político” de la nación. 

La unción con el aceite consagrado es parte esencial en el ritual de la coronación, acción que se realiza bajo un velo que asegura la intimidad y el secreto de la unión corporal del “rey” y la nación pero que seguramente encubre cosas mucho más graves y trascendentes que nuestra cultura ha tratado de ocultar. Norman O. Brown publicó en 1966 un fascinante libro, El cuerpo del amor, cuya tesis principal es que la cultura y la historia humana están influenciadas por la represión de la sexualidad y la falta de aceptación de la naturaleza corpórea del amor. Brown argumenta que la sociedad occidental ha tendido a separar la mente y el cuerpo, lo que ha llevado a la represión y al culto de la racionalidad, la lógica y la muerte. Norman O. Brown nos dice que la cultura occidental ha tendido a ver el cuerpo y la sexualidad como algo que debe ser controlado y reprimido, en lugar de ser celebrado y explorado. En este sentido, Brown nos recuerda la hipótesis freudiana del origen de la creación de la culpa y la sociedad igualitaria a partir del tabú del incesto y la consagración y elevación del tótem, como recuerdo imborrable del traumático asesinato del padre y la colectiva ingestión canibalística por los hermanos.

Por su parte, Christopher Boehm, un antropólogo cultural de la Universidad del Sur de California, en su libro La jerarquía en el bosque: la evolución de la conducta igualitaria, afirma que nuestra tendencia a convivir en sociedades que promueven y prescriben conductas entre seres humanos iguales son resultado de algunos desarrollos prehistóricos que en el pasado lejano presagiaban “las raíces de la democracia”.

La principal hipótesis de Boehm es que, frente al “macho alfa”, tirano, “el arma colectiva de los individuos inferiores ha sido su capacidad para definir su propia vida social en términos morales y respaldar sus pensamientos sobre la paridad política con acciones puntuales en forma de sanción social colectivizada”. Boehm continúa: “Los orígenes ‘democráticos’ no son recientes e históricos, sino evolutivos y antiguos. Se remontan a la era paleolítica y estuvieron íntimamente relacionados con el desarrollo de la naturaleza humana misma”.

Así, la coronación de Carlos Mountbatten-Windsor es ya una simple reliquia de tiempos en que el “padre tirano” era dueño y señor de las vidas de hombres y mujeres y sus bienes, ahora acotado por la soberanía de la ley que los hermanos-ciudadanos nos hemos dado y que hoy llamamos Estado de derecho. 

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Author: Maria Suarez