En Guatemala no se elige sino se rechaza

La llegada inesperada y sorpresiva de Carlos Pineda en la punta de la reciente encuesta publicada por el diario Prensa Libre tiene varias explicaciones, pero particularmente es porque el electorado está desilusionado con la política tradicional y típica de los partidos en contienda y porque nadie de los que hasta hace dos semanas encabezaban las encuestas les ha convencido y seducido.  

Pineda ha logrado utilizar de manera efectiva sus plataformas digitales y sus redes sociales pero su fortaleza se encuentra en la herramienta Tik Tok y en segundo plano Facebook. Su coloquial y campechana forma de decir las cosas ha pegado en un votante joven y con aspiraciones que ve en este personaje un emprendedor que según su historia ha logrado superarse con esfuerzos de familia. Claramente su historia oculta sus relaciones oscuras en las que está envuelto particularmente con los candidatos del partido que lo promueve. 

En estos resultados de la encuesta, los grandes perdedores resultan ser Zury Ríos y Edmond Mullet que no logran pegar y conectar con el electorado. Por un lado, Ríos sigue siendo esa dama elegantemente fría, distante del electorado y no transmite lo que dice. Su rosto inerte le hace una figura poco empática y ello cobra la factura a la hora de elegir. También, es rechazada en la Guatemala profunda en donde viven comunidades indígenas, niños, niñas, adolescentes, mujeres y ancianos pobres, víctimas del conflicto armado interno y en donde la historia le endilga a su padre una gran responsabilidad en asuntos de violaciones a sus derechos humanos. Haber negado este asunto histórico públicamente le ha cobrado también la factura. 

En el ámbito urbano, la ciudadanía no perdona a los responsables de promover la expulsión y el odio en contra de la Comisión Internacional Contra la Impunidad y en el equipo de Ríos Sosa hay dos de ellos altamente odiados y rechazados por quienes respaldaron la lucha contra la impunidad y el no permitir que Guatemala se plegara a los intereses de Donald Trump al convertirnos en un tercer país seguro. 

En tanto que Mullet no conecta con su discurso plano, su figura plana, sus mensajes planos, y su rostro plano. El rostro de Mullet se puede colocar en cualquier escenario que sigue siendo el mismo. Así que debería de dar un giro para buscar conectar con la ciudadanía y seguirá en ese tercer lugar que la encuesta le ha dado. 

Con Sandra Torres la historia es la misma. Es la eterna segundo lugar en una tercera elección en la que ha participado y si la votación fuera en este momento, sería su responsabilidad la llegada de Pineda a la Presidencia. Torres no logra entender que el enorme rechazo de la población le juega un destino del eterno segundo lugar. Su cambio radical de rostro no solo es abrasivo, sino que no encaja con la empatía del electorado. 

Torres está empecinada a trasladar a la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) al lado del mal, a la corrupción, a la transa, a las negociaciones bajo la mesa con fuerzas oscuras y del hampa con tal de seguir siendo la candidata de esa agrupación. Pero honestamente creo que esta será su última oportunidad y con ello soterrará a la UNE y la alejará como una agrupación que en algún momento de su vida tuvo dejos de social demócrata. 

En tanto que el electorado debe de analizar bien la situación. Si bien Pineda ha sido hábil para el manejo de sus redes sociales y con ello seducir a la gente, se debe de considerar la oscuridad de este personaje. Tuvo alianzas políticas con un candidato presidencial que se declaró confeso para promover alianzas con el narcotráfico y la política y con ello obtener recursos; también tuvo alianzas otro candidato a la presidencia que se declaró confeso ante la justicia estadounidense de lavar y recibir dinero del narcotráfico. 

Así las cosas, en Guatemala no se elige sino se rechaza. 

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Author: Maria Suarez