Desde su implementación en marzo de 2020, la política migratoria conocida como Título 42 se ha usado más de 2.8 millones de veces para expulsar inmediatamente a migrantes, señalando que era una medida necesaria para reducir la propagación del covid-19. Esencialmente, ha sido una herramienta de control fronterizo para rechazar solicitudes de asilo, usando la premisa de una emergencia de salud pública como excusa perfecta. Ahora que la pandemia ha oficialmente terminado según las agencias sanitarias, la frontera entre EE.UU. y México espera un aumento sustancial de personas luego de que terminen tres años de vigencia del Título 42. La administración Biden vio una oportunidad para cambiar radicalmente las políticas de asilo y así poder continuar con las deportaciones inmediatas de migrantes. Esta nueva forma de intentar regularizar la migración, que se espera que sea impugnada en un tribunal federal, representaría un cambio dramático: descalificaría a los migrantes que buscan la protección de los EE.UU. si no solicitan el estatus de refugiado en otro país, como México, antes de realizar su viaje hacia la frontera sur. Ahora, EE.UU. presumirá que los migrantes que cruzan sin autorización no podrán ser elegibles para el asilo si no pueden probar que solicitaron protección previamente en un tercer país. En la práctica, descalificará a la mayoría de los inmigrantes no-mexicanos que intenten ingresar a los EE.UU.
Esta nueva restricción es la pieza central del intento de la administración Biden de mitigar un aumento potencialmente histórico en la cantidad de migrantes que cruzan la frontera cuando las expulsiones del Título 42 queden suspendidas. Las llegadas no autorizadas a la frontera ya se han disparado. Durante un período de tres días la semana pasada, la Patrulla Fronteriza estuvo promediando más de 8 mil 700 detenciones diarias de migrantes, un aumento de la media de 5 mil 200 en marzo. Como adendo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció en abril que abrirá centros regionales de procesamiento, incluyendo en Colombia y Guatemala, donde los migrantes pueden solicitar vías legales para ingresar a los EE.UU.. Además, el presidente Biden anunció planes para enviar mil 500 soldados en servicio activo a la frontera sur en un esfuerzo por ayudar a los agentes fronterizos. Hoy se expira el Título 42, pero las lógicas fronterizas estadounidenses se continúan externalizando a otros países, militarizando sus sociedades para disuadir la peligrosa odisea de migrar a pie.