Tremendo crujir ha provocado en los cimientos del circo político los resultados de la encuesta de preferencias políticas recientemente desvelada. La fortaleza de los vehículos electorales tradicionales, basada en costosas campañas electorales, movilización masiva de simpatizantes y reciclaje permanente de los mismos personajes de siempre, es eclipsada de nuevo por personajes relativamente ajenos a la política nacional. Para ser exactos, por personajes a quienes la población no asocia con una participación activa en los partidos más visibles en la arena electoral, aunque, en realidad, tengan fuertes vínculos con la política tradicional. Lo que estas experiencias están demostrando es que las avanzadas tecnologías de la información (y desinformación) y nuevos medios de comunicación permiten a los líderes mediáticos convertirse en líderes políticos, no necesitando para ello una poderosa maquinaria electoral capaz de llenar estadios, tapizar las ciudades de propaganda impresa o defender públicamente los detalles técnicos de un plan de gobierno debidamente estructurado. La Tik-Tok-Política no necesita de poderosas poderosos partidos para llegar al poder. Cuestión que no garantiza que el Redes Sociales-Líder resulte siendo un mejor político o un funcionario que haga mejor su trabajo en relación al político tradicional.
Los riesgos de la democracia mediatizada han sido ampliamente estudiados en relación al papel que los medios de comunicación tradicionales jugaban en la delimitación del campo de juego. Un fenómeno que ha permitido que individuos sin formación política, sin mayor carisma o capacidades retóricas se conviertan en líderes políticos que no hacen más que interpretar su papel en un escenario que los expertos en comunicación, influencers y creadores de contenido han construido para ese propósito. Diría Sartori, que este tipo de líderes “más que transmitir mensajes, es el mensaje… en el sentido de que … [estos medios] crean la necesidad de que haya fuertes personalidades con lenguajes ambiguos”. Importa más la visibilidad en redes sociales, los acontecimientos mediáticos, que una comprensión profunda de los problemas y soluciones a los problemas del país. Corresponde a cada quien resistir a esta forma fácil de hacer política, a la cual cada vez más recurren todo tipo de candidatos. Debemos tomar conciencia de los problemas que vive el país y demandar seriedad a los políticos en contienda.