Vivimos tiempos definitorios: libertad o sojuzgamiento. Las organizaciones del pueblo cavilan. Aún sufren secuelas de holocausto. Horribles días de embotamiento. Quinientos mil víctimas: niños pasados a bayoneta. Infinidad de asesinados, quemados, desaparecidos. Exiliados, huérfanos. Solamente los enfermos, los criminales, defienden a los asesinos. ¡Idiotas! viven a sueldo oligárquico. Se les paga con gotas de sangre. Habitualmente comen sobras de cuartel. Buitres, que se devoran entre pares. Solo vuelan en oscuridad. Se disimulan con traje y corbata. Gustan de cementerio clandestino. En la claridad desparecen. Le temen la vida. Viven del odio. Igual que presidente, estrella de la línea y borregos son grandes hijos de pústula.
A los lectores hombres y mujeres: pronto nos veremos, la pluma no cesa, la denuncia tampoco. No olvidamos. Estamos permanentemente atentos a José Rubén Zamora Marroquín. Aquí nacimos. Aquí crecimos. Aquí viviremos. Aquí escribiremos. Esta es nuestra tierra. Los sátrapas caen. La historia les aborrece. elPeriódico es vida, pensamiento. Historia diaria. Nunca cejaremos. Este país y este pueblo merecemos democracia, cultura, vida, canción, poesía. Todo aquello que nos llevó a un Nobel de literatura, a un Nobel de la paz. Al medallero en Boston y Londres. Hoy cerramos una etapa. No nos vamos. Nunca nos hemos ido. Acuñamos la puerta… solo para que no entren los esbirros, sobalevas, desechos de la historia.
Con la firmeza de la integridad. Nuestro reconocimiento a José Rubén y elPeriódico. Símbolos históricos de resistencia a la bazofia y defensa de la dignidad.