En Cámara de Industria de Guatemala (CIG) creemos firmemente que, para impulsar el desarrollo del país, es importante promover la industrialización, que es lo que nos llevará a mayor crecimiento económico, así como a la generación de empleos formales y mejores oportunidades para los guatemaltecos.
Uno de los ingredientes fundamentales, para que esto sea posible, es el capital humano; es por ello que el mismo se incluye como pilar del plan “Guatemala No Se Detiene”, el cual se impulsa como estrategia país. El contar con personas capacitadas, con las habilidades que demanda la industria, es clave para que las empresas nacionales y extranjeras vean a nuestro país como un destino de inversión y reinversión.
En ese sentido, un punto importante que debemos evaluar es la brecha que puede existir entre la academia y la industria. El tema se abordará esta semana en el Foro Químico Industrial, organizado por la Gremial de Fabricantes y Distribuidores de Productos Químicos Industriales (Grequim), adscrita a CIG.
Si bien en los últimos años se logró abrir la comunicación entre los dos sectores, aún existen desafíos para que los programas educativos se adapten a los requerimientos de la industria y que la educación de los jóvenes contemple las habilidades blandas y técnicas específicas que requiere el mercado laboral hoy, así como para que la academia se anticipe a las necesidades futuras. En el último estudio de brechas de talento realizado por Fundesa en el 2020, se evidenció que existe diferencia en la valoración que se da a una competencia en particular entre la oferta (academia) y la demanda (empresa).
Debemos considerar que vivimos en un mundo de constantes cambios, en el que la manera de trabajar está viviendo una gran reconfiguración de las habilidades en demanda, por lo que se vuelve fundamental fomentar la cooperación entre empresas del sector privado y la academia, con el objetivo de incrementar la productividad en Guatemala.
La integración del sistema educativo a la matriz productiva debe trabajarse con una visión a largo plazo, ya que es imposible llegar a ser un país competitivo sin recursos humanos que estén preparados para trabajar en las industrias.
Cabe resaltar que la última edición de la Encuesta de Expectativas de Empleo de Manpower Group Guatemala, que brinda información sobre las expectativas para el segundo trimestre del 2023, reporta que 7 de cada 10 empleadores tienen dificultades para encontrar el talento que necesitan. La escasez de talento llegará este año a 72% en el país, y el promedio en Latinoamérica a 77%. Esto es un reflejo de la brecha entre la enseñanza académica y la demanda de habilidades del mercado laboral.
Para reducir esta brecha, muchas veces las empresas en Guatemala brindan directamente capacitación a sus empleados. Según el Índice de Competitividad Global 2019, Guatemala es el tercer país que más invierte en este rubro, solamente detrás de Suiza y Estados Unidos. Sin embargo, es importante que estas habilidades se cultiven desde la educación formal que brinda la academia, para reducir así la curva de aprendizaje y que los egresados se incorporen con mayor facilidad a la industria y al campo productivo.
Desde Cámara de Industria de Guatemala hemos trabajado en distintas acciones para cerrar esta brecha. Trabajamos de la mano con el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP) para desarrollar programas de formación que respondan a las necesidades de la industria. Además, contamos con el Centro de Formación Empresarial, que brinda capacitaciones a la medida, desarrolladas en base a las necesidades de las empresas.
Quiero animar a las instituciones académicas y a las empresas privadas a trabajar en conjunto para cerrar esta brecha y alinear los conocimientos que se imparten en las aulas a las necesidades de la industria, porque juntos estaremos formando al talento humano que Guatemala necesita y con ello, aportar a construir el país que queremos. ¡Guate lo vale!