Consiguen plantar la semilla y echar las raíces de una solución innovadora que resuelve un problema y puede tener un impacto global. Incluso muchas startups tecnológicas españolas logran que afloren en el desierto los primeros brotes de un proyecto disruptor gracias a rondas de financiación respaldadas por fondos de ‘venture capital’, ‘business angel’ y ‘family office’, también con el impulso de aceleradoras, de programas de innovación de algunas compañías y de fondos públicos. Así logran desarrollar un producto o un servicio totalmente revolucionario, demostrando que es viable, tiene potencial y mercado. Pero en esta fase, cuando estas empresas emergentes necesitan escalar y crecer con fuertes inversiones parece que la única salida para conseguirlo es que sean adquiridas (o se fusionen)… Ver Más