Los agentes decisivos en el cambio hacia la economía descarbonizada

Las grandes empresas desempeñan un papel clave en el liderazgo del cambio hacia la descarbonización por su poder de generar verdaderos impactos positivos directos y por su capacidad de tracción sobre el resto de agentes de la cadena de valor. Son las que impulsan la adopción de prácticas más sostenibles en la industria y también aceleran el ritmo al que ciertos cambios ocurren. «La descarbonización es un proceso que requiere la colaboración conjunta de múltiples actores , por lo que la acción empresarial debe complementarse con políticas gubernamentales efectivas y el compromiso de la sociedad civil», afirma Ana Herrero , directora de proyectos y servicios de Forética, asociación de empresas y profesionales de la sostenibilidad y responsabilidad social empresarial líder en España. Señala también que los asuntos ambientales son probablemente los que más peso tienen dentro de la estrategia ESG de las grandes empresas , con diferencias según los sectores, y están en constante crecimiento. «El medio ambiente es un eje transversal a nivel operativo para las compañías, debido a los desarrollos regulatorios y el mayor nivel de ambición global en los compromisos, que están siendo un catalizador de la necesidad de hacer las cosas de forma diferente, más consciente y enfocada en, por un lado, contener los impactos ambientales negativos y, más allá, tratar de revertir la tendencia y enfocando los esfuerzos hacia la generación de escenarios positivos», explica la responsable. Recuerda además que hay determinados sectores como la energía, construcción, transporte o industria, «para los que de manera determinante los asuntos ambientales son precisamente la clave que está marcando la estrategia a corto, medio y largo plazo y, por tanto, esto condiciona no solo el enfoque sino también una mayor proximidad en las estructuras corporativas con el máximo nivel de responsabilidad». Noticia Relacionada Especial RSC estandar No El giro radical que convirtió las empresas en agentes activos del cambio sostenible Belén Rodrigo Definir el propósito, la motivación última de las compañías y su papel en la mejora de la sociedad, se ha convertido en la llave maestra de su supervivencia Herrero no tiene dudas de que las grandes empresas son las que actualmente tienen un mayor nivel de desarrollo interno en materia de acción climática, «siendo muy común que el cambio climático forme parte no de las estrategias de sostenibilidad, sino de las propias estrategias generales de las compañías y, por supuesto, esté contemplado en los departamentos de riesgos corporativos». «Las empresas están concienciadas con la descarbonización y lo estamos viendo con los compromisos por parte del sector empresarial. Se está definiendo en muchos sectores el camino para alcanzar los objetivos fijados y así se está proponiendo a la administración a la hora de definir las normativas», resalta Cristina Rivero , directora de Industria, Energía, Medio Ambiente y Clima de CEOE. Recuerda que estas políticas empresariales guían la toma de decisiones en toda la organización y deben contar con el respaldo de la alta dirección. «La reducción de emisiones no solo está ligada a cambios de combustibles, electrificación o mejoras en eficiencia energética, estamos hablando también de políticas de economía circular y de preservación de la naturaleza», puntualiza. Las empresas se están marcando sus propios objetivos de sostenibilidad claros y medibles, no solo en reducción de su huella de carbono, también en consumo de agua o reducción de la generación de residuos. «En este contexto, el cálculo de la huella de carbono es una herramienta muy útil para elaborar un diagnóstico de la organización y poder medir la evolución y progreso en la descarbonización», afirma la directora de Industria, Energía, Medio Ambiente y Clima de CEOE. Desde la patronal de los empresarios recuerdan que las grandes corporaciones trabajan con sus proveedores y distribuidores para garantizar la adquisición responsable y prácticas sostenibles en toda la cadena de suministro y a menudo también en el transporte y la logística. «Esto implica la sostenibilidad de todos, promueven prácticas que reducen el impacto ambiental, y por lo tanto actúan de palancas para muchas pymes para avanzar en políticas de sostenibilidad», señala Rivero. Aparte de las actuaciones en sus instalaciones, «las grandes empresas están abordando la descarbonización de toda su cadena de valor, en la que están inmersas las pymes», añade. Huella de carbono de los proveedores Naturgy está aplicando un nuevo criterio en los procesos de compras, incluyendo una valoración progresiva de la medición de la huella de carbono de sus proveedores en los procesos de licitación. Así, incorpora la gestión de la lucha frente al cambio climático en la evaluación del desempeño de las firmas con las que trabaja. En 2022 de manera voluntaria los proveedores ya fueron invitados a incluir como parte de su oferta técnica un certificado que verifique la medición de su huella de carbono por una entidad acreditada. A partir de 2023 y para compras con un determinado nivel de riesgo en cambio climático, la presentación de este certificado es obligatoria», indica la compañía. Tanto desde el punto de vista global como local, desde Accenture ven cómo incrementa el número de empresas que anuncian compromisos de descarbonización en diferentes horizontes temporales según el sector. Más allá de los compromisos hacia los accionistas, «hay más de 6.000 compañías a nivel global que reportan sus objetivos de descarbonización bajo la iniciativa Science Based Target (SBTi). «Como muestra de esta evolución, en 2022 registraron sus objetivos más del doble de compañías que en el año 2021. A nivel nacional observamos tasas de aumento cercanas al 70%», cuenta Nicolás Gavela , responsable Servicios de Sostenibilidad Accenture en España. Además, las grandes empresas son tractoras del desarrollo tecnológico y despliegue de infraestructuras necesarias para la descarbonización de otras compañías. Por otro lado, «el sector financiero habilita las inversiones necesarias para el despliegue de los activos necesarios para la descarbonización, tanto a gran como a pequeña escala para el despliegue de instalaciones de autoconsumo, renovación de equipos por otros más eficientes, etc.» Hay sectores más fáciles de descarbonizar que otros. «Si los consumos energéticos de una compañía son eminentemente eléctricos o fácilmente electrificables, no hace falta acometer inversiones tan relevantes para alcanzar los objetivos», señala Gavela. En la medida en que las tecnologías están disponibles, «la incertidumbre es menor y los beneficios se pueden dar en el corto plazo». Pero la descarbonización se ralentiza en aquellos sectores en los que se depende de tecnologías que todavía no están maduras a escala industrial. Es por ejemplo el caso de la industria intensiva en uso de gas natural o el transporte pesado por carretera, marítimo o aviación. Precisamente Tomás Gómez-Acebo , catedrático y profesor del departamento de Ingeniería Mecánica y Materiales de la Universidad de Navarra (UNAV), hace referencia a los dos sectores con mayor dificultad para descarbonizarse, el acero, que representa el 5% de las emisiones mundiales de CO2 y el cemento, con un 4%. «En el caso del acero se plantean alternativas como la reducción directa con hidrógeno, usarlo en vez de carbón para reducir la emisión de gases. La descarbonización del cemento va a ser más complicada», resalta. Hace también diferencia a la necesidad de una transición larga en el sector de la energía. «Las renovables en España ocupan un 15% y pedir que sea el 85% restante es mucho pedir», advierte. Hay empresas que están probando soluciones descarbonizadas, aunque sale más caro. «Todo lo nuevo es más caro, pero lo usan para aprender ellos y porque piensan que tienen la responsabilidad de impulsar estas iniciativas», explica Gómez-Acebo. A veces no son rentables, pero tienen la visión de que los dos elementos que bajarán el precio es la propia tecnología y el factor de escala. «La tecnología debe demostrar el buen camino, como ha pasado en Estados Unidos, ir probando las nuevas tecnologías porque darán la solución. Debe haber una transición, no pensar en cambios bruscos y las prohibiciones no son buen camino», puntualiza. La compañía Naturgy, por ejemplo, ha transformado y reorientado su negocio hacia la transición energética a través de una estrategia basada en la innovación y un modelo de negocio sostenible que contribuye a los retos sociales y ambientales que enfrenta la humanidad. Como se recoge en su Política de Medioambiente, asume voluntariamente el compromiso de ser un actor clave en la transición energética hacia un modelo de economía circular y descarbonizado, en línea con los objetivos del Acuerdo de París. «La compañía se compromete a ser neutra en carbono como muy tarde en 2050, reduciendo el total de las emisiones de alcance 1, 2 y 3 de acuerdo con las sendas 1,5º C – 2º C del Acuerdo de París», indican desde la compañía. Compromiso Sectores como el de la construcción también están dando forma a este compromiso sostenible. En el caso de FCC Construcción, su Estrategia de Sostenibilidad a 2050 es el eje central por el cual se materializa el compromiso de la compañía en alcanzar el logro de los ODS marcados en la Agenda 2030 de Naciones Unidas. La definición de metas y objetivos a 2026, 2030 y 2050 marcan la hoja de ruta de la compañía para abordar los retos y oportunidades actuales de las tres dimensiones de la sostenibilidad: Ambiental, Social y de Gobernanza (ASG), «así como de una dimensión adicional transversal a todas, que ayuda a la consecución del resto de objetivos», subraya desde la compañía.

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Author: Pablo Perez