Democracias cada vez más imperfectas son el anverso de la misma moneda global compartida por autocracias cada vez más perfectas . Enfermizos niveles de polarización, un superávit de contradicciones imposible de reconciliar, carencias de liderazgo, el envite devastador del nacional-populismo y una sobredosis de mentiras y banalidad han inspirado toda clase de dudas sobre la viabilidad del sistema político más respetuoso con las libertadas públicas, los derechos fundamentales y la dignidad básica del ser humano. Por supuesto, toda esa pena, penita, pena sobre el inexorable declive democrático ha sido coreada por regímenes autoritarios muy diversos pero unidos por su afán de presentarse como el futuro (muy a pesar de su siniestro presente). El «eje del muy mal», con independencia de… Ver Más