Manchas de sangre mezcladas con ceniza cubren suelos y paredes de las viviendas donde los milicianos de Hamás sembraron el terror el pasado 7 de octubre . Otras quedaron casi totalmente destruidas y calcinadas. Apenas se puede distinguir a qué habitación corresponde cada lugar de las múltiples casas que tomaron los terroristas. Cuando milicianos de Hamás entraron a los hogares de los kibutz más cercanos a la franja de Gaza y quemaron todo lo que se encontraron por delante, tenían muy clara la estrategia a seguir: no dejar ni rastro. Eso significaba que toda persona asesinada, también quedaría reducida a polvo y cenizas. Aniquilada. «No es solo que quisieran destruir las casas, querían que fuera imposible identificar cualquier resto. Que… Ver Más