La importancia de llamarse Ana Frank

Han caído las últimas hojas de los árboles, la alfombra de tonos sepia oculta un par de juguetes olvidados en la arena y el patio de la guardería Ana Frank, en Tangerhütte, permanece en incongruente silencio. A esta hora, los niños deberían estar jugando fuera, pisando charcos o recogiendo castañas, que es lo que suelen hacer en noviembre los niños en las guarderías alemanas. Pero los menores de esta guardería no salen al patio «seguramente para protegerlos de los periodistas», sugiere, no sin cierta mala uva, una lugareña que sale de la vecina panadería Schulz. Los habitantes de Tangerhütte, un municipio de unas diez mil almas en el distrito de Stendal, en Sajonia Anhalt, no quieren hablar del asunto y… Ver Más

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Author: Pablo Perez