La democracia cristiana es una doctrina política, nacida en el seno de la Iglesia Católica, que se opone y decididamente se enfrenta al comunismo. La Iglesia comprendió, con mucho tino, que el comunismo representaba un desafío directo no solo para la fe, sino también para la vida social y para la libertad personal. Esa preocupación se puede leer en las encíclicas papales Rerum novarum y Quadragesimo anno, sendos documentos que dan origen a la doctrina social de la Iglesia. Ciertamente, constituye un pensamiento político que podría ubicarse, en el marco impreciso y limitante de la díada izquierda – derecha, en la centro derecha, pero la densidad de sus reflexiones y, más importante aún, su trascendental obra, hacen que la democracia cristiana condene con igual vehemencia tanto al comunismo como al fascismo, al militarismo y al totalitarismo.