En nuestra realidad son tan distintos y tan iguales los planteamientos y las personalidades y las fuerzas políticas y sociales que lo importante es complementarlas, concatenarlas, engranarlas, articularlas o ensamblarlas. No basta con caracterizar al actual régimen como una dictadura y soltar la retórica de rigor, llena de consignas ingeniosas, como si el presente fuese un torneo sabatino en un estadio de béisbol, dirimido entre el jolgorio de las cervezas y los batazos.