Taylor Swift está haciendo historia, en más de un sentido. Acaba de ganar, por cuarta vez, el premio más codiciado de la industria musical –el álbum del año– convirtiéndose en la primera artista que lo consigue desde la creación de los premios Grammy en los 50. Toda una apoteosis comercial, y también cultural, que supone adelantar a leyendas del heteropatriarcado como Sinatra. Para hacerse una idea, la cantante, compositora, productora, directora, actriz y empresaria fue responsable el año pasado de un 2% de todo el negocio de la música en Estados Unidos, por encima de otros géneros como el jazz o las partituras clásicas. De hecho, a Taylor –en combinación con Beyoncé y el fenómeno Barbie– se le atribuye el… Ver Más