Carne, un sector al punto en desarrollo y sostenibilidad

El sector de la industria cárnica mantiene su fortaleza a pesar de un contexto complicado. Entre sus retos figuran la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y el bienestar animal . Según datos de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), en nuestro país existen 3.481 empresas dedicadas al sector cárnico , que el año pasado produjeron 7.425.953 toneladas de carne y 1.479.418 de derivados cárnicos. España es tercer productor mundial de porcino y primero de la UE (4,8 millones de toneladas), primer productor europeo de ovino (115.609 toneladas), cuarto de vacuno (694.869 toneladas) y cuarto de elaborados cárnicos El de la carne sigue siendo el primer sector de la industria española de alimentación y bebidas, con una cifra de negocio superior a los 33.000 millones en 2023 , que representa un 2,72% del PIB español, el 27,30% del PIB de la industria alimentaria y el 4,53% de la facturación de la industria española. Las exportaciones siguen impulsando la competitividad de esta industria, marcando un nuevo récord anual en valor, con 10.583 millones en 2023, un 6,2% más que en 2022. Giuseppe Aloisio, director general de Anice, explica que «España cuenta con un sistema productivo basado en el llamado Modelo Europeo de Producción, que asegura alimentos seguros a la población y a los consumidores de más de 120 países del mundo». «La industria cárnica española ha sabido conjugar tradición e innovación, abanderando campañas exitosas que le han permitido conquistar mercados», añade. Noticia Relacionada Gastronomía reportaje No ¿Qué es la seguridad alimentaria? Así se vigila la calidad de los productos que se consumen en España Belén Rodrigo La normativa existente garantiza que los procesos de producción, elaboración, transformación y conservación de los alimentos sean totalmente seguros para su consumo Se trata de un sector que corresponde a la idiosincrasia española. «Nuestra cultura alimentaria –comenta Aloisio– se sustenta en la dieta mediterránea , la más saludable del mundo, caracterizada por el consumo variado de alimentos, donde las carnes frescas y los productos más emblemáticos de nuestra chacinería ocupan gran parte del acervo culinario nacional». La industria es consciente de las bondades de la digitalización, dice Aloisio: «Un número significativo de empresas cárnicas han iniciado un proceso de captura y almacenamiento sistemático de datos, para su análisis posterior, de manera que pueda extraer información orientada a la mejora de procesos. Otras tecnologías esenciales son la automatización y robotización». La tecnología perfila el devenir de las empresas del sector, como sucede con Campofrío. «Para nosotros –señala su CEO, Javier Dueñas– lo más relevante en esta última etapa ha sido la aplicación del ‘blockchain’ en toda la categoría de jamón curado de Navidul . Empezamos con el ibérico y luego pasamos al blanco. Es una herramienta que nos permite tener toda la trazabilidad y ofrecer al consumidor información de todo el proceso, de la granja a la mesa». La economía circular y el cumplimiento de la Agenda 2030 están en el ADN de Campofrío. «Hemos realizado inversiones importantes en autogeneración de energía y en transformación de residuos en biogás –expresa Dueñas–. En Burgos hemos levantado una planta de fraccionamiento de glucosa intestinal para la transformación en heparina». Frente a la competencia del mercado de la proteína vegetal , Campofrío se sumó a esta tendencia hace ya bastantes años con Vegalia , una marca con posicionamiento más vegetariano. El grupo Sigma ha impulsado Better Balance, en la esfera vegana, y Snacking for You, con chips en jamón curado, lomo y chorizo. El desarrollo industrial está anclado en las comunidades locales, indica Dueñas: «Tenemos fábricas en Ólvega (Soria), Torrijos (Toledo), Trujillo (Cáceres) y Burgos, que es una ciudad más grande. Nuestro rol en lo que se llama España vaciada es muy importante, porque la ganadería se nutre de la España rural». Ignasi Pons, secretario general de la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic), advierte de que a pesar de las buenas cifras, el sector se enfrenta a un momento complicado: « Los costes de las materias primas están caros . Venimos de una época con unos precios de energía muy elevados. Aunque estamos produciendo y exportando como antes, esto luego no se refleja en los márgenes». Con relación a la proteína de origen vegetal, Fecic exhibe mucho respeto, «y nos gustaría que también lo tuvieran con nosotros». «Hay empresas de nuestro sector que han optado por este tipología de productos. Es el consumidor quien tiene que elegir», apunta. Sobre la comparación con países del entorno, Pons afirma que «nuestros competidores en el mundo del porcino están viviendo una situación difícil por la peste porcina africana, que nosotros no tenemos». «Estamos exportando a muchos países. Somos reconocidos, a pesar de que somos un sector que sufre ataques constantes», añade. Por lo que respecta al bienestar animal, Pons aclara la situación: «Las grandes industrias tienen una certificación en bienestar animal que va más allá de lo que establece la legislación europea. En los mataderos hay una presencia de los servicios veterinarios oficiales de las comunidades autónomas, que asegura el control». Para divulgar las virtudes cárnicas, el sector trabaja para lanzar en mayo la campaña ‘El Sentido de la Carne’. José Manuel Álvarez, coordinador de la Plataforma Organizaciones Interprofesionales Ganadero-Cárnicas, relata que la iniciativa busca «presentar la realidad de la actividad de toda la cadena de producción y comercialización». «El objetivo –sostiene– es poner en valor la producción ganadera en nuestra sociedad, tanto su papel en la alimentación de la población como en el desarrollo socioeconómico y en la creación de valor y riqueza en la España vaciada». Alerta de que la sostenibilidad no se puede entender solo desde el punto de vista medioambiental. «Hay otros factores –declara– como la sostenibilidad social y la económica. Sin las granjas de producción, las industrias no son sostenibles económicamente y no puede haber actividad». Sobre la situación actual de agricultores y ganaderos, cree Álvarez que «la rebelión del campo refleja un poco el sentimiento que tienen los sectores rurales de que no se conoce su realidad, tanto por la opinión pública como por los responsables que tienen que establecer la regulación en las políticas a nivel nacional y europeo». «Hay mucha desconexión de la realidad del campo», sentencia.

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Author: Pablo Perez