El salto adelante en la producción sostenible de biocombustibles

Los biocombustibles son una pieza indispensable en el puzle de la descarbonización del transporte por tierra, mar y aire , ya que pueden llegar a reducir hasta en un 90% las emisiones de CO2 respecto a los carburantes tradicionales. Su compatibilidad con los motores y la infraestructura actual los convierten en estratégicos para la consecución inmediata de la transición energética, aunque todavía se enfrentan al reto de la escalabilidad , que permite que su precio sea lo más atractivo posible para que los clientes tomen la decisión de pasarse a esta opción. Conscientes de ello, Cepsa y Bio-Oils han comenzado en la localidad onubense de Palos de la Frontera, junto al Parque Energético La Rábida, la construcción de la que será la mayor planta de biocombustibles de segunda generación (2G) del sur de Europa , que producirá anualmente de manera flexible 500.000 toneladas de combustible sostenible de aviación (SAF) y diésel renovable (HVO). La nueva instalación, en la que se han invertido 1.200 millones de euros y cuya puesta en marcha se prevé para 2026, no solo ayudará a aumentar la adopción de biocombustibles de forma asequible, sino que lo hará con un mínimo impacto ambiental. En concreto, el complejo emitirá un 75% menos de CO2 que una planta de biocombustibles tradicional . ¿Cómo lo conseguirá? «La gran parte de la reducción de emisiones viene facilitada por el uso de electricidad renovable e hidrógeno verde. Además, los hornos de la planta estarán integrados, lo que mejora el proceso de recuperación de calor», explican desde Cepsa, que estiman que la planta podría alcanzar las cero emisiones netas en el medio plazo, para el final de la década. Asimismo, ante el problema del estrés hídrico , no consumirá agua dulce, sino que solo empleará aguas recuperadas y sus emisiones hídricas tendrán un mínimo impacto en el ecosistema, gracias a la potente planta de tratamiento de aguas que tendrá. Noticia Relacionada estandar No ¿España está mejor o peor preparada que otros países para el fin de los combustibles fósiles? Luis Cano La producción de energía limpia es insuficiente ante el aumento mundial de la demanda Su carácter innovador comprenderá también el uso de tecnologías basadas en inteligencia artificial e internet de las cosas para mejorar la eficiencia operativa y llevar a cabo un mantenimiento predictivo , incrementando con ello la eficiencia y la seguridad del proceso. Un despliegue con el que la joint-venture formada por ambas compañías refuerza su apuesta por la economía circular . Carlos Barrasa, director de Clean Energies de Cepsa, subraya a este periódico que la materia prima utilizada para la producción de los biocombustibles son residuos orgánicos , como desechos agrícolas o aceites usados de cocina «que no compiten con la cadena alimentaria humana», acabando así con una de las grandes críticas que rodean a los biocombustibles en su versión de primera generación. Están intentando que esos residuos que de otro modo serían desechados o terminarían en vertederos provengan en su mayoría de áreas próximas a la planta, aunque Barrasa reconoce que la cantidad de residuo disponible en España y Europa no es suficiente, algo que se resuelve gracias al acuerdo con Bio-Oils, miembro del grupo empresarial Apical, un gran recolector de esta materia prima, sobre todo en Asia. En comparación con los combustibles tradicionales, los que se generarán en este complejo evitarán la emisión de tres millones de toneladas de CO2 anuales , lo que equivale al 4% de las emisiones del transporte por carretera en España. Sin embargo, su potencial se extiende a cualquier forma de locomoción. «Es una solución inmediata para la descarbonización de aquellos medios de transporte que carecen de una solución a largo plazo , como la aviación y el transporte marítimo, pero de una manera transitoria también pueden acompañar a la electrificación de los coches privados», indica Carlos Barrasa, que hace hincapié en la importancia de la escalabilidad: «Nos permite asegurar a los clientes que tendrán suficiente producto como para cumplir sus planes de descarbonización y los mandatos establecidos desde Europa». Apunta que en este ámbito «la regulación es suficientemente clara en cuanto al volumen de biocombustibles que las empresas deben incorporar cada año», pero echa en falta incentivos que reconozcan los esfuerzos de quienes van más allá de lo estipulado por ley. Fortaleza española Preguntado por el posicionamiento de España en este mercado, Barrasa destaca que el hecho de ser un país agrícola que genera un volumen de residuos importante, unido a nuestro acceso a energía renovable a precios muy competitivos (lo que redunda en generar hidrógeno verde a precios también muy competitivos) y la existencia de una sólida red de infraestructuras posibilita que nuestro país «se pueda convertir en un exportador neto de energía, no solamente de biocombustibles sino de hidrógeno verde y energía renovable en general».

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Author: Pablo Perez