Uno de los diagnósticos compartidos sobre las disfunciones de la economía española apunta a la existencia de un puñado de umbrales regulatorios, que activan obligaciones de carácter fiscal, laboral o burocrático a medida que las empresas ganan tamaño, y que inhiben por su propia existencia su inclinación natural a crecer. Es difícil encontrar un análisis sobre el déficit de productividad de la economía que no cite la escasez de grandes empresas en el tejido productivo como causa y a los umbrales regulatorios como lastre. La espiral inflacionista ha agravado el panorama. Al inflar vía precios la facturación de las empresas las ha empujado por encima de los umbrales que supuestamente atestiguan su tamaño y activan nuevas obligaciones administrativas . Bruselas… Ver Más