En el complejo mundo de las redes sociales está surgiendo un tipo de plataforma cada vez más popular: las redes sociales descentralizadas. Se trata de plataformas donde los usuarios tienen un mayor control sobre sus datos y contenidos, operando sin una autoridad central dentro de la nueva visión de Internet conocida como Web 3 . Mientras que en la Web 2 los usuarios consumen contenidos generados por otros y tienen menos control sobre sus datos, en la Web 3 los usuarios generan y controlan contenidos a través de herramientas que permiten una mayor transparencia como blockchain. «Las redes sociales descentralizadas son aquellas que no pertenecen a una sola entidad, es decir, no dependen de servidores centralizados y la tecnología de dicha red está basada en blockchain», explica Irina Madrilley, social media supervisor de Rocket Digital. Tener una tecnología blockchain implica que los datos recogidos no están centralizados sino divididos en bloques y encriptados. «Eso permite mucha más privacidad del usuario y a su vez que la plataforma sea más transparente. Al final, el usuario tiene el control de sus propios datos», dice Madrilley sobre una de las principales características de las redes sociales descentralizadas. «Básicamente, las redes sociales en Web3 son descentralizadas porque no las controlas empresas, sino que están construidas en blockchains y, por tanto, ofrecen a los usuarios más control, seguridad y privacidad», dice José Luis Navarro, profesor The Valley. Con la llegada del Web 3, dice Navarro, apareció también el concepto de descentralizado. «Esto significa que todo ese contenido no esté controlado y explotado por un solo propietario (el del medio de comunicación) y, por tanto, seamos dueños de nuestro contenido y de la explotación que queramos hacer de los mismos de forma individual», dice. Noticia Relacionada estandar No Las empresas también se apuntan al internet descentralizado Alberto Velázquez Blindada con tecnología ‘blockchain’, la Web 3 crea entornos estables que dan más poder al usuario, pero abre también a las compañías nuevas vías de competitividad Otra ventaja de las redes sociales descentralizadas es que ofrecen a los usuarios la posibilidad de cambiar de servidor dentro de la red social si éste decide cambiar su política de moderación de contenidos de un día para otro, explica César Córcoles, profesor de la UOC. «Cada servidor tiene sus propias políticas, que puedo comprobar antes de registrarme, y puedo trasladar mi cuenta de un servidor a otro en cualquier momento», dice Córcoles, que hace hincapié en que este proceso es más complicado que el de las redes sociales tradicionales, pero más amigable con las necesidades de los usuarios. Existen muchas redes sociales descentralizadas. Está por ejemplo Mastodon, Steemit, Diaspora, Minds y PixelFed. «Dado que estas aplicaciones se ejecutan en la cadena de bloques , son capaces de ser descentralizadas y resistentes a la censura y al control indebido. Esta idea de redes sociales descentralizadas surge como alternativa a los servicios de redes sociales establecidas como Facebook, LinkedIn, Twitter, y Medium», dice Rodrigo Miranda, managing director de ISDI Escuela de Negocios. Por ejemplo, Mastodon funciona de manera similar a Twitter, pero está estructurado como una federación de servidores independientes. La red permite a los usuarios elegir una comunidad específica con las reglas que prefieran, lo que facilita un ambiente más «controlado y personalizado», explica Marcos Blanco, profesor de ESIC University. Participación Otro ejemplo es Steemit, una mezcla entre Reddit y Medium, donde los usuarios pueden ganar criptomonedas (STEEM) por publicar y curar contenido de calidad. «A diferencia de Reddit, que utiliza un sistema de puntos sin valor monetario, Steemit incentiva económicamente la participación », dice Blanco. Por otro lado, PixelFed es, según Blanco, esencialmente un clon descentralizado de Instagram. «Al igual que Instagram se centra en el contenido visual, pero obviamente sin recopilar datos para su posterior uso publicitario», dice. En el caso de Diaspora y Minds se comparan habitualmente con Facebook. Diaspora pone un gran énfasis en la privacidad y el control de los usuarios sobre sus datos, mientras que Minds ofrece un sistema de recompensas por la interacción con los contenidos, que incentiva la participación activa de forma similar a como lo hace Steemit, comenta el profesor de ESIC University. A pesar de proponer un paradigma diferente al de las redes sociales tradicionales, aún existe un gran desconocimiento público de las redes sociales descentralizadas. «Creo que actualmente la percepción pública sobre las diferencias entre redes sociales descentralizadas y las tradicionales aún no es muy clara para el gran público. Solo los usuarios más avanzados y aquellos que conocen bien el entorno blockchain saben apreciar las ventajas», asegura Blanco. El número de usuarios sigue siendo muy bajo. Odysee, Mastodon o Steemit tienen cada una entre 1 y 5 millones de usuarios, una cantidad muy pequeña comparada con los miles de millones de Instagram o los aproximadamente 500 millones de Twitter, X. « Su número de usuarios actualmente es muy pequeño , pero es una tendencia que se empieza a consolidar debido a la intención de los usuarios de tener más control sobre su privacidad, así como el contenido que publican y comparten. La mayoría de sus usuarios provienen, sobre todo, del mundo crypto, así que no superan las decenas de miles de usuarios», asegura Madrilley. Para Madrilley, hay varios factores que brindan una oportunidad de crecimiento a las redes sociales descentralizadas. Uno de ellos es la preocupación por la privacidad y el control de los datos personales , que ha aumentado. Otro factor importante es la creciente concienciación sobre la necesidad de crear una Internet más abierta y no controlada únicamente por las empresas. Y un tercer punto es la opacidad de los algoritmos actuales de las redes sociales. Dudas sobre la mesa Sin embargo, Navarro, de The Valley, expresa sus dudas sobre la viabilidad de las redes sociales descentralizadas como negocio. Estas plataformas no buscan comercializar los datos de los usuarios, por lo que aún no han encontrado la forma de convertirse en un negocio rentable . Por ello, el experto las considera más un ecosistema digital para la libre expresión que un negocio. «Me planteo si realmente hablamos de negocios o estamos simplemente en la utopía de que deberían existir plataformas sostenidas por el propio usuario, libres de tejemanejes y vigilantes incómodos», dice el experto. En su visión, es probable que la función de estas plataformas sea más bien que los entusiastas de la tecnología, los defensores de la privacidad, los artistas, los escritores y quienes buscan alternativas a las plataformas centralizadas convencionales encuentren un ecosistema en el que moverse libremente.