Diez flashes para el recuerdo

Después de casi veinte días de competición, los Juegos Olímpicos de París 2024 han dejado muchas imágenes que quedarán para la posteridad. Repasamos aquí las más destacadas. Gabriel Medina fue bronce en surf, tras Vaast y Robinson. Pero quedó para siempre inmortalizado en una imagen que dio la vuelta al mundo: suspendido en el aire, en el tiempo y en el mar, antes de caer a las profundidades del Pacífico. Un instante mágico que captó Jerome Brouillet y que conjuntó estas dos sedes de París 2024 separadas por 15.000 kilómetros. Simone Biles volvió a controlar dónde estaba el suelo y el cielo después de perderse en Tokio. Oro en equipos, concurso individual y salto, fue plata en suelo donde Rebeca Andrade la hizo humana. Biles se rindió ante la brasileña, lo que todavía la hizo más grande. A pesar de la lluvia, Nadal iluminó la ceremonia de inauguración, relevista de la antorcha, que recogió de manos de Zidane, en un homenaje que le da París y Francia por todo loq ue ha conseguido en su carrera, y especialmente aquí, en Roland Garros. «Me han regalado esta imagen para el resto de mi vida». En contraste a la tecnología que llevaban sus rivales, el turco Yusuf Dikec se convirtió en el héroe de la calle al alcanzar la plata en tiro con esa imagen despreocupada con la mano en el bolsillo y aspecto de despistado. Su gesto impactó en muchos atletas, que lo replicaron en sus celebraciones. once puntos de la medalla, la rodilla de Carolina Marín se quebró. Se había quedado sin Tokio por un problema similar, así que el dolor fue inmenso en lo físico y en lo emocional. Con sus lágrimas, las de todo un país, con su despedida, en pie rechazando la silla de ruedas, el reconocimiento del planeta. Su rival subió al podio con un pin de España. En una Concorde que acogió a los skaters, el baloncesto 3×3 y a los b-boys y b-girls, el breaking hizo su debut olímpico entre la curiosidad, cierto recelo de la rama más tradicional y elogios para estos atletas que pusieron los Juegos patas arriba. Hubo bailes reivindicativos -Manizha Talash, refugiada que vive en España, fue descalificada por un mensaje en defensa de las mujeres en Afganistán- y alguno de dudosa calidad, como el de Rachael Gunn. El etíope Lamecha Girma dejó al estadio sin respiración durante unos minutos tras una fuerte caída en la prueba de 3.000 obstáculos. Quedó unos instantes inconsciente y fue atendido de inmediato antes de trasladarlo al hospital. La boxeadora argelina Imane Khelif logró el oro olímpico y abrir un encendido debate por las dudas sobre su sexualidad. «Soy una mujer como cualquier otra», zanjó tras ganar un torneo en el que venció todos sus combates 5-0. Un error de coordinación llevó a Sara Ouzande y Carolina García Otero ha terminar su final B del K2-500 treinta metros antes de la meta. Peleaban por la tercera posición, y el diploma, pero no pudieron acabar su final al volcar la piragua. Tuvieron que ser rescatadas tras la decepción. Kim Ye-Ji también se ha llevado muchos focos en estos Juegos. Semblante indescifrable y duro en la competición, pero con un toque lleno de ternura en forma de peluche, la actuación de la surcoreana valió una plata en tiro, pero su aura y su puesta en escena se ha clavado en todos los aficionados. A pesar de su aparente frialdad, se desmayó por la presión y el cansancio en una rueda de prensa de vuelta en su país.

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Author: Pablo Perez