La línea que divide la alegría de la decepción es estrecha. En unos Juegos Olímpicos tiene forma de medalla y la mayoría de las veces se decide por centímetros o milésimas. En París, España se lamenta más que nunca por las oportunidades perdidas, por los casi que no fueron. La delegación termina con 17 cuartos puestos (o quintos, en el caso de los deportes que reparten dos bronces). Es la cifra más alta de la historia (hubo 12 en Sídney 2000), un golpe mortal a las aspiraciones de mejorar el récord de preseas de Barcelona, pero sobre todo, un buen palo para sus protagonistas. Solo Italia y Gran Bretaña terminan los Juegos con más deportistas clasificados en ese puesto tan… Ver Más