
La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional tiene monitorizados durante varios meses los movimientos del empresario Julio Martínez, señalado como presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno español, en el marco de la investigación sobre el rescate a la aerolínea venezolana Plus Ultra.
Por El Debate
El Debate ha tenido acceso en exclusiva al contenido de varias de las llamadas telefónicas realizadas por Martínez durante los meses clave de la operación que está siendo analizada por la Audiencia Nacional. En una de esas comunicaciones, el empresario se refiere a Zapatero mediante la palabra clave «padre» en un contexto en el que los agentes detectan el uso de términos en clave para aludir a distintas personas y movimientos vinculados a la causa.
Las pesquisas de la UDEF recogen meses de reconstrucción de los contactos, desplazamientos y comunicaciones de los principales investigados en el caso Plus Ultra. En el procedimiento figuran como investigados, entre otros, el presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola, y su consejero delegado, por los delitos de blanqueo de capitales, organización criminal, fraude fiscal y falsedad documental. Los investigadores sitúan a Martínez como una pieza central en la operativa bajo análisis, en un entramado en el que, según sostienen fuentes de la investigación, actuaba como enlace con el entorno del expresidente. La existencia de Martínez fue adelantada por El Debate cuando desveló que, apenas 72 horas antes de ser detenido, mantuvo una reunión secreta con Zapatero en una zona sin cobertura telefónica en el monte de El Pardo.
En varias de las conversaciones, Martínez recurre de forma reiterada a la palabra «padre» para referirse a Zapatero. Los investigadores subrayan que el uso de sobrenombres o términos en clave es una práctica habitual en este tipo de estructuras, especialmente cuando existe la sospecha de que las comunicaciones puedan estar siendo objeto de seguimiento policial. El objetivo es dificultar la identificación de los interlocutores y el contenido real de los mensajes. En otras investigaciones recientes, los agentes han documentado estrategias similares: en la conocida trama Koldo, por ejemplo, se utilizaban términos como «chistorras» o «lechugas» para referirse a cantidades de dinero en efectivo, mientras que en el entorno del exministro José Luis Ábalos se empleaba la palabra «café» para aludir a movimientos de fondos.
Los investigadores han detectado además que Martínez utilizaba otros términos como «hermano» o «primo» en sus comunicaciones, cuya identidad real está siendo objeto de análisis en estos momentos. Las conversaciones más sensibles se realizaban, según consta en las diligencias, a través de teléfonos de prepago desechables, una práctica que los agentes consideran significativa. Este tipo de dispositivos, que permiten operar sin vinculación directa a la identidad del usuario, son habituales en entornos en los que se busca minimizar el rastro de las comunicaciones. Martínez cambiaba de terminal con frecuencia y, durante el registro de su vivienda, los agentes intervinieron 14 teléfonos de estas características. Uno de esos dispositivos fue utilizado para mantener contacto directo con Zapatero, a pesa de que el expresidente ha negado públicamente saber cómo figuran este tipo de terminales.
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