El pasado 6 de junio, Samira (nombre ficticio) se dirigía en moto junto a su marido al hospital donde trabaja, en la provincia de Herat, al oeste de Afganistán. Para ella era un día cualquiera: una nueva jornada en el Hospital Regional de Herat, donde trabaja en el departamento de pediatría, respaldado por Médicos Sin Fronteras (MSF). Sin embargo, antes de llegar a su destino, una patrulla de la llamada Policía para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio (PVPV) les dio el alto en un control. Ambos fueron obligados a bajarse del vehículo y, en ese momento, Samira fue acusada de incumplir el código de vestimenta impuesto a las mujeres afganas. En 2022, los talibanes decretaron… Ver Más