La historia vuelve a colocar frente a frente a España y Portugal. Dos vecinos, dos potencias del fútbol europeo y una rivalidad que rara vez entiende de favoritos. El próximo lunes (21:00 horas), ambas selecciones se jugarán el pase a los cuartos de final del Mundial de 2026 en el cuadragésimo segundo enfrentamiento entre ambas, una eliminatoria que llega apenas un año después de que los portugueses privaran a la selección española del título de la Liga de Naciones en una dramática tanda de penaltis tras el 2-2 de la prórroga. España alcanzó los octavos después de superar a Austria tras un gran partido del equipo de Luis de la Fuente, mientras que Portugal hizo lo propio frente a Croacia, en un final polémico con un gol de Gonçalo Ramos en el 94′ y otro anulado a Gvardiol en el 103′. El premio ahora es un billete entre las ocho mejores selecciones del mundo, pero también el derecho a imponer su ley en una de las rivalidades más equilibradas y reconocibles del fútbol continental. Aunque el balance histórico favorece con claridad a la vigente campeona de Europa, los antecedentes más recientes dibujan un panorama mucho más ajustado. España suma 18 victorias, Portugal ha ganado siete encuentros y otros 16 terminaron en empate. Sin embargo, en la última década prácticamente todos los duelos se han decidido por detalles, con prórrogas, tandas de penaltis o goles en los últimos minutos. La última cita entre ambas selecciones todavía permanece fresca. En la final de la Liga de Naciones de 2025, España rozó un nuevo título, pero Portugal acabó imponiéndose desde los once metros después de un vibrante empate a dos. Fue la segunda gran victoria oficial de los lusos sobre la selección española, después de la que firmaron en la Eurocopa de 2004, cuando eliminaron al combinado dirigido entonces por Iñaki Sáez en la fase de grupos. La rivalidad comenzó hace más de un siglo. El primer enfrentamiento llegó en 1921 y terminó con victoria española por 3-1. Desde entonces, ambos equipos han cruzado sus caminos en fases de clasificación, Eurocopas, Mundiales y Liga de Naciones. España dominó con autoridad los primeros capítulos de esta historia, incluidas las goleadas de la clasificación para el Mundial de 1934 (9-0 y 1-2) y el contundente 5-1 camino de Brasil 1950. Con el paso de los años, los enfrentamientos ganaron en igualdad y trascendencia. El empate de la Eurocopa de 1984 dio paso al triunfo portugués en la Euro de 2004. En el Mundial de Sudáfrica de 2010, un solitario gol de David Villa en octavos abrió el camino de España hacia el único Mundial de su historia. Dos años después, la semifinal de la Eurocopa volvió a resolverse desde el punto de penalti, con la selección española avanzando hacia un título que completó una era irrepetible. Más recientes permanecen el inolvidable 3-3 del Mundial de Rusia 2018, con un ‘hat-trick de Criatiano Ronaldo redondeado con un memorable lanzamiento de falta en el descuento, y los dos partidos de la Liga de Naciones 2022-23, saldados con un empate en Sevilla y un triunfo español en Lisboa gracias a un gol de Álvaro Morata en el minuto 88 que dejó a Portugal sin la fase final del torneo que acabaría conquistando la Roja. El Mundial de 2026 añade ahora un nuevo capítulo a una rivalidad centenaria que, además, tiene un simbolismo especial. España y Portugal comparten candidatura para organizar el Mundial de 2030, pero antes de ejercer como anfitriones volverán a enfrentarse con el mismo objetivo de siempre: eliminar al vecino y seguir soñando con el título. Porque si algo ha demostrado este clásico ibérico es que la historia pesa, pero nunca decide el resultado.