
Científicos venezolanos alertaron que la región andina del país enfrenta un escenario de alta vulnerabilidad sísmica debido al tiempo transcurrido desde el último gran terremoto asociado a la falla de Boconó, mientras insisten en la necesidad de fortalecer la prevención y los sistemas de monitoreo tras los recientes sismos registrados en Venezuela.
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El físico y geofísico Raúl Estévez, profesor del Departamento de Física y del Grupo de Geofísica de la Universidad de Los Andes (ULA), recordó que el último evento de gran magnitud en la zona ocurrió en 1894, conocido como el Terremoto de Los Andes, con una magnitud cercana a 7. Según explicó, los períodos estimados de retorno para este tipo de eventos oscilan entre 70 y 130 años.
“Estaba previsto uno para 1994, cuando se cumplieron los 100 años; ahorita han pasado ya 132 años desde aquel terremoto, estamos sobregirados y por eso tenemos que tener las barbas en remojo”, advirtió Estévez al señalar que la acumulación de energía entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana mantiene activa la amenaza sísmica en la región.
Asimismo, el especialista alertó sobre el deterioro de la capacidad científica para monitorear estos fenómenos. Explicó que la Red Occidental de Estaciones Sismográficas de la ULA, que llegó a contar con 25 estaciones telemétricas y personal especializado, permanece paralizada debido a problemas presupuestarios y la pérdida de profesionales.
“Los recursos humanos que estábamos formando se fueron porque era imposible sobrevivir y mantener a la familia con salarios miserables”, lamentó el geofísico, quien aseguró que contar con equipos tecnológicos resulta insuficiente si no existen especialistas capaces de procesar la información y convertirla en decisiones preventivas.
Finalmente, Estévez insistió en que los terremotos no pueden evitarse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse con planificación, educación ciudadana, normas de construcción adecuadas y políticas sostenidas de gestión de riesgo antes de enfrentar una nueva emergencia.
