Herederos de una cultura corrupta y de impunidad

Aunque en la Municipalidad de La Antigua y de Ciudad de Guatemala esté la pintura del retrato de Pedro de Alvarado cual si fuese un héroe (por amnesia o desconocimiento histórico), diversos científicos sociales han investigado en documentos etnohistóricos que Pedro de Alvarado fue el más cruel de todos los conquistadores de América Latina. La documentación histórica lo describe como un absoluto psicópata, un tipo bastante cruel y abusador, el perpetrador y causante de la matanza de ‘Noche Triste’ en en el antiguo Tenochtitlán (México) que causó gran enfado en Hernán Cortés. Alvarado fue un tipo demente y perverso que instauró en estas tierras la lógica del abuso de poder y la corrupción. 

Produce rabia e impotencia ver el saqueo millonario que hacen nuestros sucios políticos a este país apaleado y hecho de heridas, desfalcar de esa forma al Estado en uno de los países más desiguales y pobres, devastados por dos huracanes y los altos índices de desempleo causados por la pandemia es cuestión de seres oscuros y ladrones ambiciosos con ningún tipo de principios. Esta corrupción enquistada históricamente entre las entrañas y pilares de la fundación de nuestro país recuerda que aquí el poder económico y político sigue arrastrando esa cultura corrupta del saqueo, el despojo instaurado por Pedro de Alvarado y sus secuaces. La cultura de la impunidad es una forma de ejercer el poder que tiene que ver con el despojo, y corrupción. Es una herencia de Alvarado de apropiarse de tierras y recursos que no eran suyos, hoy la realidad nos muestra que hay una continuidad de la explotación despiadada y de engrosar billeteras a costa de un pueblo hambriento, de un pueblo olvidado y marginal. 

Napoleón lo tenía muy claro: la ambición por el poder jamás se detiene, ni siquiera en la cima de la grandeza. Muchos filósofos han explicado que el dinero es una herramienta de aceptación social y por eso hay quienes están dispuestos a cometer cualquier bajeza por alcanzarla. Otros han señalado que  muchas veces la ambición desaforada responde a personalidades con muy baja autoestima, inseguras, incapaces de ser honestas consigo mismas. Voltaire decía que los saqueadores y farsantes son “pobres de espíritu” que cometen delitos para adquirir un poder ilusorio a través de la aceptación y escala social. Esa cultura del saqueo enquistada en las arcas del Estado y en gran medida perpetrada  por los criollos y hacendados, durante siglos han torcido leyes a sus anchas y antojos. Dice Eduardo Galeano: “los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta…”

Salir de esta polarización que divide el país en “blanco” y “negro” y de esa cultura colonial del saqueo es reto histórico. Para mí, la alternativa es abrazar el proyecto político del “buen vivir”, es una propuesta de organizaciones campesinas y mayas a través de democracias participativas. El “Buen Vivir” es una respuesta de proyecto para la descolonización y la emancipación. Es la alternativa más sensata para generar un interés popular interétnico e interclasista. Vamos primero hacia la reforma de la Ley electoral y luego hacia una Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez