Está próximo a concluir el calendario 2020 el cual nos dejó tristezas, dolor e incertidumbre. Más que época de celebrar, es de recordar a aquellos amigos y familiares que se fueron para siempre, aquellos médicos que fallecieron víctimas directas del COVID-19 y sus familiares que murieron como un daño colateral en esta guerra. Recordar también a esas víctimas que muchos pretenden ignorar pretendiendo que no existen esas mujeres, hombres, niños y personas de la tercera edad, que fallecieron víctimas de la violencia intrafamiliar que explotó a lo más vil, so pretexto del confinamiento social y porque olvidar a esas personas que al ver perdido todo por lo que lucharon y se esforzaron para dejárselo a su familia no soportaron más y cayeron en depresión, tomando la que para ellas era la solución mas facil, el suicidio. Vaya en memoria de todas esas víctimas directas o indirectas del COVID-19 un leve reconocimiento y un abrazo sincero a sus familiares.