Llovía afuera, por dentro me calentaba un vino tinto y pensé que era la noche perfecta para ir al teatro. Había probado una nueva cepa —una ‘garnatxa’, española— y supuse que podía probar un nuevo tipo de teatro también. El tinto y el teatro son buena combinación, no porque compartan consonantes ni consumidores nostálgicos, pero porque el primero estimula lo justo al comensal del segundo.
El sábado pasado visité por primera vez las instalaciones de Escenarte, ubicadas en la zona 14 de la capital. Una casona típica del área adecuada a las necesidades de aquel arte tan rico como exigente. Crucé una puerta de madera y entré en la casona. No es un teatro, es una casa y esa es parte de la magia. La obra anunciada se llama ‘Teatro en breve’, un género teatral exportado de España, según cuentan sus directores, que Escenarte ha comenzado a explotar en el trópico. El teatro breve son obras de menor duración —alrededor de 15 a 20 minutos— que una obra promedio, de formato pequeño y fácil adaptación a espacios inhabituales, o sea, como una casona en la zona 14. Éramos un grupo reducido de 30 personas, porque el espacio no daba para más. Al finalizar me enteré de que al menos diez personas que habían llegado a ver la obra no habían podido entrar por cuestiones de espacio. Es una buena noticia: en este país la cultura interesa, llama y gusta.
La primera obra que degustamos fue ‘Una enfermedad conveniente’, escrita por Héctor Mendoza y dirigida por Juan Pablo Asturias. Una comedia fenomenal, ambientada en un apartamento de soltero, protagonizada por una pareja que debate si tener relaciones sexuales o no. La risas del público y los aplausos lo dijeron todo. Un éxito encarnado por Meylin Pineda, Diego Palma y Marco Xicay.
Luego, fuimos conducidos a otro salón para ver ‘Te he conocido’, la obra que para mí fue lo mejor de la noche. Escrita también por Mendoza y dirigida por Asturias, la pieza está ambientada en una habitación humilde, una noche cualquiera. Una mujer en sus últimos meses de embarazo espera a su esposo, un borracho inútil, mientras debate con un amigo en común cuál será el futuro del niño… incluido el apellido paterno que utilizará al nacer. Es una comedia, pero también un drama que examinado a fondo, pone sobre la mesa temas como el alcoholismo, el machismo y la construcción de una familia disfuncional. La actuación de Marta Monterroso, Alfredo Rac y Yoswin Solórzano es magistral.
La tercera obra fue una dosis justa de tragedia. ‘Corazón suplementario’, escrita por Mendoza y dirigida por Asturias, nos transportó a una sala de un sanatorio; un escenario dramático por excelencia. El diálogo entre los únicos dos personajes —interpretados por Pedro Pablo Búcaro y Jose Luis Bustos— es descaradamente crudo. Los actores transpiran el odio que el guion amerita. Recalcan otra realidad expuesta en un pequeño salón: divorcio, celos, sexo, aborto.
‘El cuarteto’ fue el cierre perfecto para la velada. La comedia fue inundada por las constantes carcajadas de un público muy agradecido. Escrita por Mariano Menchú, dirigida por Juan Antonio Llanes y protagonizada por Michelle Fernández, Rodrigo Salinas, Alejandro Zavala y Sebastián Figueroa, que encarnan un malentendido que mezcla tabú, música y fetiche en un escenario predilecto: un cuarto de motel barato.
En fin, el ‘Teatro en breve’ presentado por Escenarte durante estos sábados de junio es, como bien lo describió la reportera cultural Ana Lucía Mendizábal, “una experiencia íntima con el arte dramático”. Íntima, porque a los invitados nos abren las puertas a una casa y nos conducen, literalmente, hasta la cocina. Íntima, porque para discutir temas ordinarios, a veces hace falta estar entre cuatro paredes, con extraños, en una noche lluviosa mientras el buen vino le da un masaje a las neuronas. Íntima, porque solo el buen teatro es capaz de desnudar nuestras emociones, pasiones y anhelos mientras nos aferramos a una butaca.
@godoyesjd